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Triste destino del pobre niño: "nunca podrá agarrar una cuma…"

Hay muchos jóvenes y adultos que a fuerza de voluntad, duro trabajo y una dosis de ayuda de otros, logran sobreponerse a graves impedimentos, desde la ceguera hasta la falta de manos y lesiones en la médula espinal

Joaquín Sorolla, uno de los emblemáticos pintores españoles de principios del siglo pasado, tituló uno de sus grandes lienzos "Triste destino", lo que la vida le deparaba a un grupo de niños y adolescentes con deficiencias físicas que tomaban un baño de mar.

Sorolla se condolía de esos muchachos marcados con discapacidades, como a muchos de nosotros nos ha sacudido el caso de un niño a quien unos mareros le mutilaron las manos al punto de que, como dijo su padre, "nunca podrá agarrar una cuma". Pues para los niños y jóvenes campesinos no poder usar una cuma les condena a una vida de privaciones y sufrimientos, ya que aquí la rehabilitación de víctimas de la violencia es deficiente.

Hay muchos jóvenes y adultos que a fuerza de voluntad, duro trabajo y una dosis de ayuda de otros, logran sobreponerse a graves impedimentos, desde la ceguera hasta la falta de manos y lesiones en la médula espinal. Pero la mayoría de rehabilitados ha tenido la oportunidad de educarse y aprender, para luego labrarse posiciones en la vida.

Hay quienes, sin manos o ciegos, se ganan la vida sin depender de nadie, como hay individuos que, completos de sus cuerpos, andan mendigando ayudas o se convierten en parásitos sociales.

El caso del niño es conmovedor, como repugna el que haya en nuestro medio sicópatas que asesinen, mutilen, victimicen, para llenar cuotas de horror o cumplir con mandatos siniestros que llegan desde cárceles e inclusive del exterior. Y, en cada caso, —del 1 de enero al 19 de octubre de este año hubo 3,089 asesinatos, entre motoristas, policías, trabajadores, mujeres y pequeños comerciantes—, las tragedias familiares y humanas son sobrecogedoras, dado que niños quedan en orfandad, madres sin sus hijos, comunidades agarrotadas.

Pero como lo hemos mencionado, el gran remedio es "más préstamos", en vez de renovar de raíz las estrategias, las estructuras y los funcionarios en cuyas manos está una de las gestiones esenciales de cualquier Estado: proteger a la población de dementes y criminales.

Más comunidades están aisladas

pero con los lobos dentro

Y esa función no se cumple, como lo comprueba el hecho de que más y más vecindarios han ido cayendo bajo control de grupos delincuenciales.

Cuando vivió Sorolla la medicina no contaba con los enormes y en buena medida milagrosos recursos para rehabilitar inválidos o minusválidos, aunque en eso de la asistencia pública en nuestro país, está en la lipidia a causa de la inepcia en el manejo de recursos públicos como, entre otras calamidades, lo denunciaron el lunes los médicos del Rosales.

Y a la par de la tragedia de ese pobre niño está el hecho de que las posibilidades de obtener un aparato que supla sus mutiladas manos son escasas, como insuficiente la rehabilitación.

Hay grupos y entidades que se interesan y se ocupan en rehabilitar a personas con problemas de una u otra naturaleza, sean limitaciones de la vista o ceguera, labio leporino, sorderas, etcétera. FUNTER realiza una notable labor así como otros grupos privados. Lo grave en este cuadro es que cada vez más comunidades, y quienes en ellas viven y sufren, están quedando aisladas, entorpeciendo la posibilidad de obtener la asistencia de los grupos caritativos que sostiene la empresa privada.

Triste destino pero todavía más triste el hecho de que en tantas áreas del quehacer nacional, de la insuficiencia se está pasando a la paralización y a la torpeza.