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Se transforma Venezuela en una dictadura de corruptos

Maduro se cree con el poder total, pero hay múltiples y fuertes consecuencias por la terquedad y el autoritarismo, una de las cuales es justamente el derrumbe de la economía venezolana

El "congreso" venezolano otorgó poderes totales a Nicolás Maduro, quien en adelante podrá emitir leyes, regulaciones, impuestos y lo que se le cruce por el cerebro sin que eso se someta a discusión alguna, se delibere en un parlamento, se analicen sus efectos o se indague el parecer de nadie.

Lo que es precisamente el signo de las dictaduras absolutistas, en las que se pierde todo rastro de formalismo y simplemente se ordena, "les guste o no les guste", a lo Stalin y Vlad, El Empalador, Drácula.

Congreso, en el sentido de las repúblicas democráticas, no hay en Venezuela, pese a que la oposición tiene una cuota de diputados de gran categoría, como María Corina Machado.

Pero ningún parlamento que merezca el nombre va a renunciar a lo que es su razón de ser --de hecho a suicidarse-- para designar a un dictador.

La leyenda es que los reyes absolutistas de antaño --que eran reyes "por la gracia de Dios"-- actuaban en tal forma, sin contrapesos y sin evaluar resultados. Pero eso fue una leyenda, pues límites al poder siempre hubo, como lo ilustra el caso de Carlos I de Inglaterra que fue decapitado por suponerse omnipotente.

Maduro se cree con el poder total, pero hay múltiples y fuertes consecuencias por la terquedad y el autoritarismo, una de las cuales es justamente el derrumbe de la economía venezolana, ahora incapaz de sostener un bajo nivel de vida.

Otro efecto es el auge de la criminalidad, que hace de Venezuela uno de los más peligrosos del mundo, casi como El Salvador y Honduras.

Un tercero son las marchas multitudinarias, que comprueban el desplome de la credibilidad del régimen, al que sólo masas engañadas todavía respaldan.

Recurrir a la fuerza bruta, realizar maniobras militares en medio del desparpajo político como una de advertencia de que no se seguirán tolerando las protestas, es la señal de la bancarrota moral que va siempre aparejada al despotismo.

Y otro indicio es la corrupción de los cabecillas del chavismo, lo que no sólo se manifiesta en el denunciado involucramiento en negocios ilícitos y el narcotráfico, sino también en los pomposos estilos de vida que demuestran lo que dijo el cardenal Rodríguez Maradiaga, de Honduras: el socialismo del Siglo XXI es el capitalismo de unos pocos ladrones...

Hace un par de días se reveló que venezolanos vinculados al chavismo han sido pillados blanqueando dineros en Andorra, fondos que, por lógica, no pueden tener un origen legítimo. Hay hambre y desesperación en las calles de Venezuela mientras los vinculados a Maduro y compañía se afanan en lavar parte del botín.

Ya comenzaron en El Salvador a imponer lo que nadie discutió

Grave es que en El Salvador se ha comenzado a imponer medidas y lo que son estrictamente leyes, pero no aprobadas por la Legislatura, que inciden negativamente en los asuntos públicos.

Lo más reciente es la marcha por la paz, una paz que no va a cambiar en nada ni la ola de asesinatos y atentados, ni las extorsiones que están desangrando o liquidando a la mediana y pequeña empresa.

Y a eso se suma la pretensión de los de Agricultura de regimentar el sector con inspecciones, regulando las labores agrícolas y persiguiendo productores, todo ocurrencias de alguien que jamás sembró una pequeña parcela.