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Todo presupuesto estatal llena una "función social"

El régimen se pavonea de su gran obra, aunque les deba a los proveedores y posponga el pago de la tarjeta estatal que han topado. El esquema puede resumirse como justicia social hoy, pago de deudas después, por otros

El régimen se ufana de la "inversión social" que lleva a cabo, lo que en palabras de una prominente miembro del partido rojo no es un despilfarro, sino que se "se necesita la inversión inicial para empezar a hacer justicia social… a causa de la iniquidad", la "exclusión".

Eso, a su juicio, justifica incrementar el gasto corriente y además endeudar al país, lo que significa que las futuras generaciones tendrán que pagar la gran sensiblería social de la que se ufanan los ahora en el poder.

En otros términos, El régimen se pavonea de su gran obra, aunque les deba a los proveedores y posponga el pago de la tarjeta estatal que han topado. El esquema puede resumirse como justicia social hoy, pago de deudas después, por otros, se trate de un prominente abogado o del colectivo salvadoreño que sufre de carencias, está acosado por el crimen y las extorsiones y que a duras penas encuentra empleo para sostenerse.

¿Por qué despilfarro, como lo califica la oposición política? Todo presupuesto estatal es, desde muchos puntos de vista, una "inversión social", pues fuera de lo que algunos roban y los despilfarros en suntuosidades de otros, hasta los pésimos gobiernos rinden servicios a la sociedad, se trate de educar niños, curar enfermos, construir y mantener calles, sufragar embajadas y así sucesivamente.

Y un país pobre tiene menos recursos para cumplir con tareas esenciales, que un país en crecimiento donde se invierte y se produce con holgura.

Hasta hace unos ocho años la cobertura en salud, en educación y en servicios era superior a la de ahora, aunque a nadie se le había ocurrido que repartir uniformes (los que además les deben a los talleres que los elaboran) podía ser más "social" que contar con medicamentos para la presión o para atender a niños con hemofilia, los cuales ahora faltan.

Y al mismo tiempo que se pregona sensiblería por los "excluidos", se deja sin recursos a los institutos nacionales y a muchas escuelas a las que no les entregan el Bono de Gratuidad.

Les encanta ponerse medallitas

por lo que otros pagan

Es fácil, como con "ciudad mujer", tomar recursos de Salud y de Educación para montar un show de sensiblería por la mujer. No se genera ninguna riqueza ni nuevo beneficio, pero se distorsiona el normal funcionamiento de los sectores oficiales encargados de atender enfermos y formar niños y jóvenes.

En otros términos, como ejemplo, en vez de procurar una mayor eficiencia en el uso de los recursos destinados a Salud, la incapacidad de quienes dirigen el sector ha causado las lógicas pérdidas que la falta de experiencia y la poca habilidad en administrar, acarrean consigo. Igual sucede con el SITRAMSS: las obras proceden a la diabla, han provocado enormes molestias, desquiciamientos y costos a la población con los atascos.

Pueden todos estar seguros de que los pobladores del norte de San Salvador preferirían más capacidad y orden en los trabajos del SITRAMSS que les cuestan enormes molestias y costos, a los zapatos que distribuyen a destiempo a algunos escolares.

Entre las grandes debilidades humanas está la de autocolocarse medallitas, ufanarse por lo que no tiene mayor mérito o lo que se hace con esfuerzo y dinero ajenos, como la "inversión social" que se sufraga con los impuestos que pagan los productores e indirectamente toda la población.