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Todavía hay arreglo en el caso de ENEL

El país va para abajo y la única manera de evitarlo es devolver la confianza, lo que pasa por finiquitar el circo montado con la apropiación de las inversiones en geotermia

No hay forma de que el gobierno gane un arbitraje internacional en contra del promovido por ENEL, pues mírese como se quiera, ningún país puede apropiarse de bienes e inversiones ajenas sin pagar un alto costo a la corta o a la larga.

Es evidente que hay intereses en sostener litigios, como lo demostró el hecho de que mientras el gobierno salvadoreño gastó diez millones de dólares -–dinero del que no han dado cuenta— pero perdió, ENEL ganó el juicio a un costo que era la cuarta parte. Esto pese a que los costos legales son mucho más altos en un país del Primer Mundo que en un país que está rápidamente encajándose en el Cuarto Mundo. Y como en su momento se supo, un presidente de CEL se asignó un incremento salarial echando mano de esos costos legales.

Hay dos caminos en esto: continuar con el esquema montado, el camino actual, para que en un tiempo tengamos que pagar miles de millones de dólares para compensar el atropello, o llegar a un arreglo sensato con ENEL y retomar la ruta que se perdió: el eficiente desarrollo de las fuentes geotérmicas, fuentes no contaminantes, en provecho directo de la población.

ENEL ya planteó un arreglo civilizado en beneficio de las dos partes, arreglo que rechazó el Ejecutivo sin medir las consecuencias o que éstas le importaran, sumando a la camándula de graves perjuicios que el gobierno anterior causó al país.

¿Es que la CEL y sus subsidiarias son la caja chica del gobierno?

Fomentar la inversión foránea y local es uno de los propósitos anunciados por el nuevo gobierno, buscando detener el deterioro económico, la caída de las inversiones, la inseguridad y el pesimismo prevaleciente.

Pero no se puede sobar con la mano derecha y golpear con la izquierda sin que los efectos se hagan sentir, los que se reflejan en el pobre crecimiento del 0.8 por ciento que ni siquiera va aparejado al incremento poblacional: en términos simples, el país va para abajo y la única manera de evitarlo es devolver la confianza, lo que pasa por finiquitar el circo montado con la apropiación de las inversiones en geotermia.

Hay antecedentes que se deben tomar en cuenta: el primero, el cese unilateral del pago de las deudas internacionales por Perú durante la primera presidencia de Alan García: no sólo tuvieron que rectificar, sino que pasó el país por muchas calamidades como resultado de la medida, entre ellas una hiperinflación.

El segundo, el rechazo de la petición argentina ante la Corte Suprema de Estados Unidos, para evadir un fallo en su contra similar a lo que se ve en el horizonte con el caso ENEL. Si Argentina no paga a sus deudores o a las firmas expropiadas, cae en insolvencia, con lo cual no podrá financiarse en el futuro.

Seguir plantado en sus cuatro desmarca a cualquier país del orden legal internacional, convirtiéndolo en otra Somalia donde lo que prevalece es la ley de la selva, igual que en muchas zonas de El Salvador.

Los altos precios de la energía en nuestro país son por una parte causa del retroceso económico como son también efecto del monstruo que se armó con la CEL, sus empresas, sus políticas de precios, su mamandurria, el haberse transformado en la caja chica del régimen del desastre.