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El termómetro mide la fiebre, no la fiebre al termómetro

Para mantener su credibilidad los diarios y emisoras responsables verifican lo que se publica, sirviendo noticias que ayudan a los pobladores a protegerse

o son los cuarenta grados que marca el termómetro la causa de la calentura, sino que es la calentura la que se marca en el termómetro...

En el país más violento de la Tierra, como se le ha calificado recientemente, los que están en el poder quieren echar la culpa a los medios de información por el miedo de la gente, un pavor generalizado resultante de la impotencia que la mayoría de personas tiene para defenderse. Y aunque no lo oigan, lo miren o lo lean, la gente sabe que en sus colonias, en el pueblo vecino o en "aquellas barriadas" con frecuencia hay asesinatos y desapariciones.

Los medios son los mensajeros que consignan mucho de lo que las autoridades, a su vez notifican, o lo que por su cuenta averiguan. Y para mantener su credibilidad los diarios, radios y televisoras responsables verifican lo que se publica, sirviendo noticias que ayudan a los pobladores a protegerse.

Peor estaría el país si en lugar de información que se puede corroborar y consultar, los salvadoreños fueran presa de rumores sin respaldo de nadie.

Tampoco van los medios a estar haciendo alabanzas de las imaginarias grandes iniciativas y logros en seguridad que pregonan autoridades, pues ni estirando ni tergiversando los hechos se esconden los fracasos.

Los contenidos de los medios se definen en conjunto

La información que se publica o difunde es, en los diarios y emisoras responsables, producto de un trabajo de conjunto en el cual reporteros, cronistas, columnistas, editores, diseñadores, fotógrafos, ilustradores, archivistas, encargados de noticias internacionales y muchas otras personas, tanto dentro o fuera de las organizaciones, exponen hechos, son consultados, proveen referencias.

El nuevo giro es que además de intimidarlos, presionarlos, censurarlos, ahora se pretenda dictarles lo que se debe publicar, algo que nunca se atrevió a hacer ni la dictadura martinista. Quieren quizá que se les elogie porque el país sea considerado el más violento del mundo.

Según los rojos, los periodistas son individuos que sólo obedecen órdenes, que escriben y difunden, como autómatas, lo que se les ordena, pero que no tienen la entereza de oponerse a tal situación, frase que obligó al secretario de comunicaciones de Capres a matizar lo aseverado. Creen que en las redacciones sus miembros actúan como los médicos del Rosales, que no pueden denunciar sin que dejen de pagarles, los echen de sus puestos y los amenacen.

En las organizaciones periodísticas todos interactúan, sobre todo en países convulsos como el nuestro. En las salas de redacción las noticias van tomando forma a la vista y oídas de todos, pues son todos los que en un momento aportan datos o se delega en ellos completarlos.

Y más en el caso de los jefes y los dueños, que salen menos a la calle y, por lo mismo, dependen esencialmente de lo que sus periodistas conocen y contribuyen.

Cada miembro de las redacciones de diarios y emisoras responsables analiza continuamente los acontecimientos del día en unión del resto de periodistas, sin que nadie imponga sus criterios fuera de toda discusión.

Es en esas jornadas que toman cuerpo los contenidos de los medios informativos, fruto de labor responsable de cara a los ciudadanos, partiendo del hecho de que ninguno se cree poseedor de la sabiduría suprema.