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El suplicio de tanta gente a la que no le llega el agua

Lo del agua es uno de los graves problemas que nuestro país tendrá que enfrentar en muy poco tiempo, pues los mantos se están secando y el caudal de los ríos va disminuyendo o ha desaparecido

Miles de millones de personas en el mundo han sido, en alguna forma, reivindicados por un pequeño grupo de odoríficos dermatólogos: no es necesario bañarse todos los días; un par de veces a la semana, o inclusive una vez por año es suficiente, como cuenta en su diario personal, si es fiel la memoria, Samuel Pepys de su esposa.

Dicen ellos: la piel conserva mejor sus naturales grasas y protecciones, hay ahorro de agua, los individuos logran mantener a sus coetáneos a mayor distancia (quienes huyen del mal olor), etcétera...

Pero bañarse o dejar de hacerlo debe ser una decisión libre y no obligada por los cortes de agua de ANDA, más cuando hay poblados y vecindarios como el de la Comunidad Brisas del Mirador, que tienen meses de no recibir agua aunque de manera puntual les llegan los recibos del ente que si no se pagan, les cancelan el servicio y los multan para reinstalarlo.

Y es que asegurar el abastecimiento de agua en alguna modesta calidad, no es de las prioridades del actual régimen, más ocupado en costear los suntuosos viajes de sus capitostes al exterior y, además, darles la oportunidad de acumular dignos ahorros para traficar con terrenos en Nueva Cuscatlán y otros lugares del territorio.

Para ANDA, en apariencia, no es negocio invertir para que se incremente la disponibilidad, ya que van tras los centavos para sostener la burocracia parasitaria, más ahora que están incorporándose a ella nietos y nietas.

Lo del agua, se advirtió hace pocos días, es uno de los graves problemas que nuestro país tendrá que enfrentar en muy poco tiempo, pues los mantos se están secando y el caudal de los ríos va disminuyendo o ha desaparecido.

Y eso se puede ver por doquier: a lo largo de caminos y carreteras se ven antiguos cauces pedregosos, totalmente secos, incluso en invierno.

Agua falta pero no se hace lo debido, que es ocuparse de guardar parte de los caudales que caen sobre El Salvador, sea facilitando la absorción con pequeñas barreras a lo largo de los cauces naturales en los que corre el agua lluvia, sea construyendo pozas, tanques de captación, reservorios y hasta nuevas lagunas.

La mejor prueba es el Cerrón Grande, el principal reservorio del país sin el cual pasaríamos calamidades, lo que contrasta con lo que hace ANDA: perforar más profundos pozos y sacarle más agua al Cerrón. Pero en nada incrementan la cantidad almacenada, sea bajo tierra o sobre ella.

Se debe incentivar la creación de nuevas fuentes de agua

Como ANDA no se mueve, una solución es incentivar a grupos, individuos y asociaciones a almacenar agua y pagarles por el uso, como con generadores privados de electricidad, a quienes las eléctricas les compran la energía que no utilizan.

Si colocar paneles solares o generadores de energía del viento es rentable, lo mismo debe procurarse para quienes acumulen agua.

Las guerras del futuro, se dice, serán para acceder a las fuentes de energía y disputas por el agua. A la vez, la prosperidad o pobreza estará en parte vinculada a la disponibilidad de agua y a la baratura de la energía, dos campos en los cuales nuestro país está fallando, o inclusive va de reculada, por la falta de visión y por la codicia.

¿Por qué no incentivar a que se formen lagunas privadas para abastecer necesidades públicas, como utilizar tierras en poder de cooperativas? En muchas de esas propiedades pasan ríos.