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Sólo uno de cada cinco jóvenes tiene posibilidad de empleo

Un gran número de salvadoreños cayó en el engaño de la "fábrica de empleos" ofrecida por el actual régimen durante la campaña pasada, "fábrica" que sólo se materializó para sujetos vinculados al partido oficial

Con ilusiones varios miles de jóvenes se presentaron a la Feria del Empleo a someter currículos, intentar entrevistarse con representantes de negocios y empresas que tienen plazas disponibles y conocer las exigencias de estas respecto a nuevo personal.

Las perspectivas de conseguir empleo, por desgracia, son escasas ya que, en los últimos cinco años, un cuarto de millón de personas entró en el mercado laboral, pero apenas cuarenta y cinco mil plazas se han creado en el sector formal.

El resto de la gente, doscientas mil personas, tiene que salir adelante como puede pero, asimismo, debe estar consciente de que, para llegar a conseguir un buen trabajo en el futuro, es menester prepararse y es también esencial no manchar su historial como personas con faltas o relacionarse con individuos y actividades al margen de las leyes.

Un gran número de salvadoreños cayó en el engaño de la "fábrica de empleos" ofrecida por el actual régimen durante la campaña pasada, "fábrica" que sólo se materializó para sujetos vinculados al partido oficial y para las parentelas y "amigatelas" de los capitostes de los que ahora detentan el poder político.

Los más responsables y preparados destacan del resto

Para la mayoría de los salvadoreños que anhela incorporarse al mundo del trabajo, a defenderse con méritos, el cuadro es sombrío. Veamos:

--Lo primero, que a causa de las aberrantes políticas económicas y fiscales del régimen, la economía se ha deprimido, lo que reduce en gran medida su capacidad para generar nuevo empleo. Muchos productores y negociantes lo más que pueden hacer es mantener a su actual personal;

--el saqueo fiscal, cuyo objetivo es pagar una inflada y en su mayor parte inútil burocracia, la "ineptocracia" asentada en el país, en lugar de la "meritocracia" prometida, consume de manera insaciable recursos pero produce muy poco.

Tal situación equivale a que el quehacer económico tenga que funcionar arrastrando un pesado lastre de gasto inútil y funcionarios inútiles;

--los continuos enfrentamientos del Ejecutivo con los productores y sus gremiales ha ahuyentado a los inversionistas. Y sin inversión no hay ninguna posibilidad de crear nuevos puestos de trabajo;

--las PYMES, pequeños y medianos negocios, no sólo tienen que enfrentar el saqueo fiscal, sino además las extorsiones de las bandas delincuenciales, lo que está causando el cierre de centenares de pequeños negocios en las áreas periféricas del Gran San Salvador y de toda la República. Para que llueva sobre mojado, el Jefe del Ejecutivo declaró que las extorsiones, en una medida, se justifican ya que son el sustento de los delincuentes;

--en vez de llevar a cabo una obra positiva lo que, a su vez, genera empleo (digamos construir y reparar escuelas, dar mantenimiento a infraestructura, desarrollar lo que beneficia a las comunidades), el régimen optó por los repartos que, aún suponiendo que se realizan imparcialmente y no en beneficio político, crean dependencia, matan en la gente el espíritu de trabajo, el de valerse por sí mismos.

Un conglomerado en el que subsiste muchísima gente sin ganas de trabajar no es uno que se desarrolle y genere oportunidades nuevas de empleo.

Hay oportunidades colectivas y posibilidades individuales. Cuando hay escasez de empleo, las personas más responsables, mejor preparadas y con mayor ánimo para salir adelante, son las que tienen buen chance de lograr trabajo.

Estén claros en eso, jóvenes…