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Sitramss no sirve al público sino el público sirve a Sitramss

Buses articulados para el transporte público los hay por todas partes pero únicamente si hay vías muy anchas y una red de calles y avenidas adecuadas, se asignan carriles sólo para esos buses

La gran pensada, ahora, es cambiar los horarios de entrada de los empleados públicos para reducir los enormes congestionamientos de tráfico causados por el Sitramss, ese esquema que, según los transportistas, se toma vías públicas en provecho de un negocio privado.

Lo que aparentemente no se les ocurre a los padres de la criatura es reconocer el fracaso, darle sepultura y dejar de manosear a la ciudad.

Pero los comunistas, al igual que los talibanes y las sectas fanáticas de todo color y pelaje, nunca rectifican aunque se pasen estrellando contra la realidad. Y cuando en apariencia adoptan una política distinta a lo de siempre, es para reagruparse, engañar y luego volver a la carga.

Por tales motivos es que la dictadura venezolana sigue aferrada en sus trece a políticas que están generando una hambruna, como es el caso de los castristas que no pueden dejar de ver el desastre que su dictadura ha provocado en lo que fue una isla de prosperidad.

El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado, dice el Buen Libro, pero en el caso del Sitramss, en vez de rectificar, lo que pretenden ahora es que la gente cambie sus hábitos y sus horarios para ver si en tal manera disminuyen los atascos. Y si no disminuyen, Dios sabe con qué otras medidas van a salir, "les guste o no les guste", como dice un corrupto.

Los salvadoreños deben aceptar que no son los rojos y sus funcionarios, la burocracia dorada, los que están al servicio de la gente, sino que es la gente la que debe ponerse al servicio de ellos.

Lo primero es que ya prácticamente cortaron la ciudad en dos, con el agravante de que quieren seguir hasta Merliot y así en adelante, terminando por dividir el país en dos segmentos: el de la derecha de la vía y el de la izquierda. Tendremos dos "El Salvador" aún más pequeños que el tradicional.

La vida es cada vez más cara por culpa de las políticas rojas

Los cambios de horarios complican la vida de la mayor parte de familias, ya que se causan dislocamientos cuando un miembro está empleado en el gobierno y otro en los sectores productivos. Y a eso se suma la llevada y traída de los niños a sus centros de estudio, las compras, etcétera.

De por sí el Sitramss, que ha ido de fracaso en fracaso y de construir para luego demoler y volver a construir, etc., ha encarecido en una importante medida las actividades económicas por los tiempos adicionales que toma ir de un sitio a otro, o de llevar carga o mercadería.

Y a eso debe sumarse el desgaste de motores, el deterioro de las carrocerías y la creciente ruina de la red vial, factores muy importantes que los que están ahora en el poder no toman en cuenta o ni siquiera saben que existen, dado que nunca fueron personas de trabajo ni administradores, sino guerrilleros enmontados.

Los salvadoreños se indignan cuando, paralizados en un atasco, ven el carril vacío de los buses del Sitramss pero que, nadie fuera de estos, puede usar. O, al menos, hasta que un día todos los vehículos entren a ese carril "le guste o no le guste" al oficialismo.

Buses articulados para el transporte público los hay por todas partes pero únicamente si hay vías muy anchas y una red de calles y avenidas adecuadas, se asignan carriles sólo para esos buses.