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Si no sigues educándote pronto quedas obsoleto

AT&T es la heredera de una tradición que se remonta hasta Alexander Graham Bell, hombre que robó el invento y la gloria del teléfono al italiano Antonio Meucci, pero que puso en pie una empresa que sentó las bases de lo que es la telefonía

Competir en la actualidad requiere de innovación constante, una innovación que se apoya en el conocimiento, las investigaciones y la inventiva de empresarios y técnicos.

“Hace más de tres décadas”, cuenta una historia del New York Times, Randall Stephenson consiguió un trabajo de asistente de contabilidad en la compañía telefónica del lugar, iniciando una aventura personal que lo llevó, hoy en día, a ser el presidente de AT&T, la mayor empresa de telefonía de Estados Unidos.

La AT&T es la heredera de una tradición que se remonta hasta Alexander Graham Bell, el hombre que robó el invento y la gloria del teléfono al italiano Antonio Meucci, pero que puso en pie una empresa que sentó las bases de lo que es la telefonía en la actualidad.

AT&T enfrenta grandes retos a medida que otros gigantes tecnológicos han ido desarrollando servicios de comunicaciones. Las llamadas a larga distancia se han ido suplantando por el internet a través de servicios como Skype y Whatsapp; con mensajes instantáneos la gente pasa información que el receptor lee al momento o mucho después.

Stephenson comprende que para que haya innovación su personal debe capacitarse constantemente, por lo que la compañía o imparte cursos o exige al personal tomarlos y pagarlos por su cuenta, en su tiempo libre.

Se trata no sólo de asegurar mejorías en el desarrollo personal, como también mantenerse vigente frente a los vertiginosos cambios en todos los campos.

 Autocapacitarse, dice Stephenson, es una alternativa fácil de tomar: “Aprende nuevas habilidades o tus opciones profesionales estarán muy limitadas.

“Quien no pase cinco o seis horas por semana capacitándose en el Internet”, prosigue, “se dará cuenta muy pronto que está obsoleto”.
Esto obviamente vale para los empleados de AT&T como para los jóvenes y adultos de todo el mundo que no quieren que los deje el tren del progreso.

Pensar con sensatez                                                                    
es el principal aprendizaje


Esas realidades, duras para muchos, arrojan una luz sobre lo que tiene que enfatizar la educación en nuestra época: enseñar a buscar información y enseñar a aprender por cuenta propia.

Eso es muy distinto a saber cosas, saber de hechos y memorizar los contenidos de la doctrina oficial o el libro sagrado, sea este “Das Kapital” de Marx, la Biblia, los escritos de Confucio o el Corán; uno puede inspirarse o afianzar su religiosidad en esas obras, pero vivir en el mundo de hoy, vivir y no vegetar, demanda ir al compás del tiempo o dar saltos hacia delante.

La cibernética no choca con el Libro de los Proverbios o la Summa Teológica de Santo Tomás de Aquino.

A ello se suma otro hecho: no se puede esperar que jóvenes y adultos se capaciten por su cuenta y marchen por la vida “como aprendices”, personas que siempre están aprendiendo algo, si no aprenden lo esencial que es aprender a pensar, a pensar por sí  mismos responsablemente, lo que es pensar ajustados a la lógica, a pensar racionalmente.

Pensar con sensatez, ceñidos a la razón, tiene sus peligros en tiempos y sociedades donde se imponen dogmas a sangre y fuego, como durante el estalinismo en Rusia, en los siglos de la “Santa Inquisición” o bajo los talibanes.

  El reto a las universidades y academias serias del país es apoyar con cursos online tropicalizados a personas que no tienen otras posibilidades de seguirse educando.