Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Sigue unida la Gran Bretaña, unida en un mundo muy peligroso

El separatismo, para llamarlo en una forma, lleva a la autodestrucción, como sucedería si las cinco repúblicas centroamericanas deciden romper sus lazos y seguir la aventura solas

Escocia seguirá siendo parte de la Gran Bretaña así como parte responsable de la Unión Europea.

Prácticamente hasta el día del referéndum parecía como si las mentes cerradas, lo pueblerino, podrían sobreponerse a lo que a costa de mucha sangre y sacrificios se fue construyendo a lo largo de siglos, en particular, a partir de la derrota de María Estuardo, la reina católica, por Isabel I de Inglaterra, hija del terrible Enrique VIII. Desde entonces el destino de ambos pueblos en lo político, jurídico, cultural y espiritual ha marchado al unísono.

Pero mantener la unión es de importancia decisiva en estos momentos en que la paz y la seguridad europeas se ven gravemente amenazadas tanto por el naciente imperialismo ruso como por la demencia fundamentalista islámica y el desplazamiento del poder económico mundial a Asia.

Los escoceses, al igual que los catalanes, los valones en Bélgica y tantos otros grupos separatistas, ciegos a las nuevas realidades mundiales, piensan que es posible disfrutar de lo bueno y positivo que ofrece una unión pero sin incurrir en el costo que ello acarrea, ser en los buenos momentos pero no serlo en los malos.

Pero eso casi equivale a pensar que el brazo puede vivir cercenado del cuerpo, sin marchitarse, como se les viene advirtiendo a los catalanes.

El separatismo, para llamarlo en una forma, lleva a la autodestrucción, como sucedería si las cinco repúblicas centroamericanas deciden romper sus lazos y seguir la aventura solas. Pero eso, en una medida ha comenzado a ocurrir con los intentos de los comunistas chavistas de montar sus esquemas supranacionales por encima de lo que historia, raíces y tradiciones han forjado en siglos de vida común.

Sin el concurso de todos el país no podrá desarrollarse y progresar

Y lo que se está constituyendo en una amenaza y una monstruosidad política va aparejada con los meneos del actual régimen salvadoreño de ignorar más y más a una parte de lo que es El Salvador, la parte donde se asienta la moral, el derecho, la producción y la sensatez.

Sin credenciales de alguna sustancia, sin experiencia en el mundo del trabajo, sin acatar lo elemental de la lógica y a espaldas del orden jurídico mundial, los comunistas aquí asentados han venido usurpando competencias y decisiones como si estuvieran en posesión de la verdad absoluta, sin oír a nadie y, lo más grave, sin que lo que piensan y hacen traiga beneficio a la gente.

Y que deciden con torpeza lo demuestra el bajón económico que ha tenido lugar desde que asumió la administración del país el nuevo régimen, que ya es el peor calificado en la historia de esta tierra.

Y ese veredicto se da porque más y más personas están abriendo los ojos y no creen en las torcidas imágenes de la realidad que la masiva propaganda les dispensa día a día.

Ni Escocia podría salir adelante en el mundo de violencia y las depredaciones de bandas terroristas de los momentos actuales, ni El Salvador superar el creciente hundimiento en lo económico y la terrible amenaza del crimen organizado, una realidad que día a día cobra la vida de seres inocentes y que enluta a familias y comunidades.

Es irreal y prueba de una dolosa y enorme irresponsabilidad pensar que un país como el nuestro puede progresar sin que haya unión entre todos.