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Señales que pueden aprovechar competidores y adversarios

El repugnante contraste de esos derroches lo señalan los médicos del Rosales: "La gente ha entendido lo precario del sistema de Salud, por no decir, el colapso"

Es una burla decir que no pueden divulgarse las cuantías de los viajes de Funes al exterior por motivos de "seguridad nacional", pero tiene sentido que traten de esconder al público y a los gobiernos de la región el enorme caudal gastado, pues es un síntoma de lo mal que andan las cosas y cuáles eran las prioridades de su fracasada gestión.

Si las erogaciones fueran normales --digamos lo que saben los uruguayos de lo que gasta su presidente Mujica-- no se andaría con remilgos sobre las cifras de los viajes de Funes.

Un indicio seguro de ese boato y estilo de vida fueron las conocidas popularmente como las "caravanas de la muerte": motorizados, los cinco vehículos acompañantes, las sirenas... un par de personas fueron atropelladas, a un exfuncionario que no mostró el debido respeto al séquito los motorizados irrumpieron en su vecindario y lo vapulearon, como se denunció en su momento.

Pero la información de los viajes la conocen quienes pueden usarla en perjuicio nuestro, aunque se esconde a la gente que paga los impuestos, tributos que son el sostén de esos despilfarros.

Gastar dineros públicos a raudales lleva, tarde o temprano, a la corrupción, pues además de quien directamente se lucra, hay toda una cadena de participantes, desde los que pagan con las tarjetas de crédito oficiales (pues hasta un mandatario está limitado en la cantidad de contante que puede introducir en otro país), como los que reservan hoteles y contactan servicios de seguridad, sumándose a todo ello los acompañantes y edecanes a quienes hay que costear alojamiento y darles viáticos.

Se enteran funcionarios de Hacienda que ven esos movimientos en los presupuestos nacionales, como lo conocen los empleados del servicio exterior salvadoreño en las ciudades donde llegaban, gastando dineros públicos para asuntos puramente privados. Lo saben dependientes de almacenes de lujo y joyerías que cuentan a los cuatro vientos lo que miran…

Opulencia y boato en el régimen, pobreza y colapso en hospitales

Es parte del oficio de los servicios de inteligencia, al igual que de los analistas estratégicos de todo país, deducir de las más diversas señales lo que se piensa, se hace y se puede anticipar en una nación vecina; los chilenos están pendientes de lo que sucede en las altas esferas gubernamentales de Argentina, como a la inversa.

Que el presidente de una nación sea un individuo obsesionado con la seguridad y lo militar, un perdido en mujeres, vicios y alcohol, un hombre bondadoso que hace suyas las tragedias de su pueblo, un estadista, son señales importantes.

Cada señal la miden potenciales inversionistas, los estados mayores, el crimen organizado, los productores, tanto externos como internos. La miden potenciales acreedores, los Moody's y los Fitch.

El despilfarro es abuso de poder, síntoma de desequilibrio mental y emocional, hartazgo del que poco comió antes y se mete en una sala de banquetes.

Los excesos en los viajes de Funes condujeron a los excesos de los viajes diputadiles, que no traen beneficio alguno a un pueblo saqueado y victimizado.

El repugnante contraste de esos derroches lo señalan los médicos del Rosales: "La gente ha entendido lo precario del sistema de Salud, por no decir, el colapso". Opulencia en Capres, gran pobreza en hospitales…