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Saludan los comunistas con sombrero capitalista

Es de lo más sabroso gastar el dinero de otros, costearse campañas con dinero generado por otros, hacer suntuosos viajes al exterior con lo que contribuyen los millones de salvadoreños a quienes nadie les regala nada

La campaña del candidato comunista se apoya en recursos públicos, dineros públicos y en una imagen fabricada que pretende dar el crédito al partido oficial de lo que en forma mediocre hace el gobierno,.

"Yo soy vicepresidente y he hecho estos programas junto con el presidente Mauricio Funes. Hemos trabajado, los hemos hecho realidad", manifestó el candidato de la izquierda al hablar sobre las obras del gobierno.

Lo que no dicen, empero, es ¿de dónde sale el dinero para sostener esos modestos programas y quiénes están costeando lo que hace el régimen y de lo que se ufana el candidato rojo?

Dado que el candidato nunca trabajó en el mundo real y, hasta donde se sabe, nunca estuvo de maestro en una escuela, no ha aportado nada para sostener los programas de los que se ufana como, por cierto, se puede decir lo mismo de la plana mayor de su partido, de los miembros que se manejan dentro de él, de los diputados, de los que fungen en alcaldías o que son activistas políticos, grupos que viven de los presupuestos públicos.

Pero los presupuestos públicos no son dineros que caen del azul del cielo ni donativos generosos de gobiernos y entidades extranjeras, sino que son recursos generados por los productores, empleados y obreros del país, e inclusive, por parte de lo que salvadoreños en el exterior envían a sus familias en calidad de remesas.

En términos simples, se trata de un candidato comunista que saluda con un sombrero capitalista, con un sombrero que ni él ni sus adeptos ni nadie en su partido contribuyó a formar siquiera en alguna pequeña medida.

¿De dónde salen los impuestos que sostienen al gobierno y hacen posible su obra social y lo minúsculo de su obra material? Eso lo sabemos hasta los más ingenuos.

Todos producen algo, menos los zánganos que sólo consumen

Los recursos fiscales tienen muchos componentes pero hay uno esencial: la producción de bienes y servicios, lo que a su vez paga los salarios de empleados, ejecutivos y obreros, parte del cual, del salario, se deduce como contribución para Hacienda y parte para sostener elefantes blancos. Inclusive los ahorros que la gente del sector productivo destina para su jubilación, los recursos de las AFP, son manoseados por el gobierno para sus gastos.

La producción, sea de bienes como muebles o alimentos, o servicios como consultorías o conciertos musicales paga, además, por lo que se importa en materias primas, por tasas de servicios como agua y la energía más cara de Centro-América. Es también la base de nuestras exportaciones, que ganan las divisas con las cuales importamos desde maquinaria hasta medicamentos especializados.

Los impuestos que sostienen las obras del régimen no sólo los pagan los productores, sino también toda la población a través de los precios de lo que se compra, de la facilidad o dificultad para encontrar empleo, de la productividad o falta de ella en la economía del país. Sólo los zánganos consumen sin contribuir.

Es de lo más sabroso gastar el dinero de otros, costearse campañas con dinero generado por otros, hacer suntuosos viajes al exterior con lo que contribuyen los millones de salvadoreños a quienes nadie les regala nada, pues hasta los vasos de leche o los cheques son regalos que ellos mismos se hacen pero pagando una comisión muy fuerte a los que recaudan los impuestos.