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Sacan dinero del banco para guardarlo en el colchón

Grecia había venido maquillando por una parte y escondiendo por la otra, la verdadera situación económica por la que atravesaba a causa del benefactorismo, los derroches y la torpeza en manejar la economía

Hay que hacer lo posible para que Grecia se mantenga en la Zona Euro, declaró la canciller Merkel de Alemania, lo posible "pero no a cualquier costo".

Ayer martes, como fue previsto, Grecia no pudo pagar la deuda con el Fondo Monetario Internacional, el primer caso en las siete décadas de existencia del FMI en que una nación de primer orden cae en la insolvencia, lo que sólo había sucedido con pequeños y emproblemados países como Haití y Afganistán.

Hay que verse en esos espejos...

El gobierno griego ordenó el cierre de los bancos el pasado lunes para evitar una corrida, impedir que la mayoría de depositantes saque su dinero "y lo guarde en el colchón" como una manera más efectiva de proteger su patrimonio.

Es la recurrente figura del "corralito" argentino, consecuencia de los despilfarros y la irresponsabilidad de los sucesivos gobiernos que han pasado por la Casa Rosada, al igual que sucede en muchos otros países. De la insolvencia externa se cae en los controles monetarios internos para impedir que, a causa de las corridas, el sistema financiero de un país colapse.

Grecia había venido maquillando por una parte y escondiendo por la otra la verdadera situación económica que atravesaba a causa del benefactorismo, los derroches y la torpeza en manejar la economía. El símil que más se le aproxima es el de un individuo que se pone a gastar con su tarjeta de crédito sin que le pase por la cabeza que tiene que pagar al final de un tiempo.

Llega ese momento y el irresponsable sufre la vergüenza de que, ante los ojos de todo el vecindario, los acreedores cargan con muebles, electrodomésticos, ropa, bienes diversos y hasta zapatos, además de embargarle una porción de su salario, lo que puede ocurrirle a El Salvador dadas las señales de desesperación de los rojos por hacerse de dinero y que, por hoy, tratan de solucionar emitiendo letes.

La insolvencia lleva de inmediato al empobrecimiento general

Las letes, a causa de las bajas calificaciones que tiene el país como sujeto de crédito, deben pagar un interés más alto que el usual, digamos que el de las letes de Colombia.

Eso nos está conduciendo a una burbuja donde se presta a mayor costo para pagar a previos acreedores, con la diferencia que, por ahora, el dinero de las letes es para saciar la voracidad estatal y compensar la colosal incompetencia en el manejo de la economía.

En el trance nadie sabe lo que pueden maquinar los rojos para caer encima de los ahorros de los trabajadores y gastárselos en su fiesta.

La ayuda a Grecia está condicionada a recortes de gastos estatales, incremento de impuestos en muchos rubros, en elevar la edad de jubilación a sesenta y siete años y mucha austeridad.

El actual jefe del gobierno griego, Tsipras, llegó al poder prometiendo negociar sin recortar gran cosa, pero sus sueños se truncaron pues los europeos saben muy bien que eso no es realista. Y ahora Tsipras tiene que vérselas con otro grupo de radicales que ofrecen prosperidad sin austeridad; mucho va a definirse en el venidero referendo del próximo domingo, pero no hay que hacerse ilusiones.

Los demagogos no se cansan de prometer aunque sus propuestas conduzcan al empobrecimiento general, como está sucediendo en Venezuela.