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¿Reunirnos con Quijano? ¿Con ese excelente alcalde?

Creemos en la libertad, en el Orden Moral, en el Estado de Derecho y en la Democracia como sistema político. Y también creemos y cumplimos con brindar valiosos servicios a esta Nación, en proteger a la familia

No es la primera vez que se nos regaña por andar "en buenas compañías", reunirnos con personas que piensan, que son honestas, que nunca perpetraron atrocidades y que tienen ideas y comentarios que hacer sobre lo que sucede en nuestro país.

Lo que asombra es cuando se miente para regañar, como con el inventado "jalón" que habría dado el Lic. Fabricio Altamirano a Norman Quijano, para "recibir línea". Quijano llegó por su cuenta a una reunión de la Asociación de Medios Publicitarios, como se aclaró ayer.

Pero con Norman nos hemos reunido más de una vez, cuando era diputado y luego cuando nos informó del desastre que había encontrado en la municipalidad, saqueada de mobiliario y enseres de oficina, endeudada hasta el tope y con una flota de camiones chinos que eran chatarra.

Pero el estado de la ciudad era todavía peor, llena de prostíbulos, con basura tirada por doquier, con ventas callejeras que iban invadiendo calle por calle y zona por zona, descuidada en los servicios aunque menos peligrosa que ahora después del "pacto" entre el gobierno y el crimen organizado.

El nuevo alcalde se encontró con un ejército de supuestos empleados municipales que eran activistas políticos; no cumplían ninguna función de servicio a la gente pero usaban los impuestos pagados por los capitalinos para hacer propaganda. Y al día de hoy la municipalidad sufre del peso de un número de empleados que hace todo para no hacer nada.

Quijano, a causa de sus actuaciones, tiene experiencia en reordenar, limpiar y poner en funcionamiento una ciudad saqueada, embasurada, enviciada en muchos sentidos y endeudada, una tarea que tendría que enfrentar el próximo gobierno pero que no será el caso si continúa el partido que ha llevado al país a la desgracia, dejándola con una gigantesca deuda que, por hoy, no se ve posible de saldar.

Pero lo de la regañada toca dos asuntos de decisiva importancia para un país: el primero, que el Presidente de la República no tiene reparos en falsear la verdad si con ello, en su entender, golpea a quienes considera su oposición. Y no sólo el Presidente, sino también el vocero del partido oficial;

el segundo, que al regañar, coaccionar, tomar represalias valiéndose de fondos públicos y amenazar en diversas formas, pretende obligar a los medios a autocensurarse, a no ir tras la verdad, a ser cómplices de un desgobierno.

Y eso, estimados lectores, es la característica del camino a la servidumbre, cuando un país comienza a ser censurado, amedrentado, sometido, para luego imponer brutales despotismos.

Tenemos claros nuestros principios morales, filosóficos y cívicos

Nadie nos da "línea" como pretenden hacer creer Funes y Lorenzana. Como dijo nuestra Fundadora, doña Mercedes de Altamirano, al censor de Martínez: "Usted puede quitar y suprimir, pero no agregar ni una coma a los contenidos".

No hay "línea" para un periódico y una organización que informa, debate, propone, ilustra y educa, que tiene claros sus principios y los atesora y acata desde hace más de tres cuartos de siglo.

Creemos en la libertad, en el Orden Moral, en el Estado de Derecho y en la Democracia como sistema político. Y también creemos y cumplimos con brindar valiosos servicios a esta Nación, en proteger a la familia, en promover los intereses de la niñez y fomentar el saber y la cultura.