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Recurso de inconstitucionalidad contra el impuesto a la telefonía

El nuevo impuesto es parte del sofoco de los comunistas para hacerse con dinero, recursos que luego despilfarran a manos llenas en su gran fiesta

Un recurso para declarar inconstitucional el nuevo impuesto a los usuarios de las telecomunicaciones y los servicios y equipos utilizados fue presentado a la Sala de lo Constitucional, primordialmente por las fallas de origen y otros vicios de los que adolece y porque ya se pagaba un impuesto por el mismo rubro, pero en el fondo también por los funestos efectos que ocasiona a la competitividad, la innovación, la enseñanza y el progreso del país.
  
El nuevo impuesto es parte del sofoco de los comunistas para hacerse con dinero, recursos que luego despilfarran a manos llenas en su gran fiesta, como son esos cuatrocientos diecinueve millones de dólares que Capres recibió en los últimos diez años y de los que nadie da cuenta.
O, como se viene diciendo en las redes sociales, “hay cero seguridad, cero empleo y cero soluciones pero veinte nuevos impuestos”. Y como no se aprecia lo que otros han construido, una de las señales del manirrotismo rojo y según se ha determinado es el pago que hizo CEL de $61 millones de más a la empresa que parió el gran hoyo de El Chaparral.

En el caso específico del “a la telefonía” pues así se conoce y como lo expusieron en una entrevista hecha por EL DIARIO DE HOY en septiembre a Sebastián Cabello, director de la oficina del Groupe Speciale Mobile Association (GSMA) en América Latina, y a Pablo Bello, secretario general de la Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones (ASIET), la conectividad entre los pobladores es “el arma para enfrentar la delincuencia... la telefonía móvil permite a la población estar conectada y apoyarse mutuamente... es por esto que consideró que gravar a esta industria es poner freno al desarrollo social y económico del país. 

A eso se agrega un hecho fundamental: la lacra de la criminalidad es más el resultado de la incapacidad de los individuos y entidades encargadas de combatirla, que de la falta de recursos. Podrá haber más dinero con el impuesto, pero la situación de seguro empeorará al meter buen dinero en programas sin sentido, como el de la “reinserción” y la “comunidad segura”.
 

Entorpecen las comunicaciones
en la era de la comunicación  

 El impuesto se aplicará “a todos los servicios de telecomunicaciones que se ofrezcan al público en general y en todas sus modalidades, ya sea que se transmita por medios inalámbricos o por cualquier otro medio físico, incluidos, pero sin limitarse, a las telefonías fija y móvil, televisión por suscripción, transmisión de datos y servicios satelitales”.

En términos simples, el impuesto vendrá a entorpecer todas las facetas del progreso tecnológico y humano, considerando que la diferencia entre “los no tan viejos tiempos”, el mundo de hace treinta y cuarenta años y lo que se tiene hoy, la marcan precisamente los vertiginosos avances en las comunicaciones, lo que ha hecho de esta época la era de la comunicación.

La comunicación en todas sus formas, desde los periódicos que se leen hasta los programas que se sintonizan, saca del aislamiento en que vive forzado un número muy grande de salvadoreños, abriéndoles ventanas al mundo. Y son las comunicaciones las que permiten a niños y jóvenes educarse más y saltar por encima de los lavados de cerebro en que está inmersa parte de la enseñanza.

No puede haber gobiernos ricos en países que se empobrecen, como está sucediendo en esta tierra. A mayor saqueo y mayor inepcia en administrar fondos, mayor será la calamidad general.