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¿Quieren generar prosperidad? Sencillo, bajen los impuestos…

Hasta Ortega, que quebró la economía nicaragüense al llegar al poder en 1979, es mucho más sensato en sus políticas fiscales que los del flamante régimen salvadoreño

Bajar impuestos eleva los ingresos fiscales, una verdad que los rojos en nuestro país no entienden y que por desgracia quizá nunca la entiendan.

No la entienden porque para ellos, hundidos en el dogma de que la economía es primordialmente una transferencia de recursos más que una creación de riqueza, "esquilmar a los ricos" es una especie de venganza histórica, la forma de hacer justicia a las "masas desposeídas".

Son múltiples los ejemplos de que más allá de un límite, un límite que en este país se pasó con exceso, los impuestos se vuelven confiscatorios y perjudican la capacidad de generar riqueza, vale decir, de empleo, bienestar, abundancia.

Es por ello que en Rusia hay una tasa única —se nos dice que es del diecisiete por ciento que lo grava todo--, como también lo demostró Ronald Reagan al reducir drásticamente los impuestos y con ello elevó los ingresos fiscales y además generó un boom económico, sin precedentes en la posguerra.

Y bajar los impuestos lo más que pudo y, al mismo tiempo, elevar los ingresos de la ciudad, crear abundante empleo y tener superávits en la recaudación, es la fórmula aplicada por el joven alcalde de 32 años de Monheim, cerca de Düsseldorf, en Alemania. Ha sido tan contundente el éxito de sus políticas fiscales que el edil, Daniel Zimmermann, fue reelecto con el 95 por ciento de los votos, algo que ni con las manipulaciones electorales en este país se pudo conseguir.

"El secreto de este saneamiento financiero no es la austeridad extrema, ni mucho menos", dice un artículo de El Mundo de Madrid, "sino una potente rebaja de los impuestos a las empresas que puso en marcha apenas llegó a la habitación 142 del Rathaus local, que hace las veces de despacho pero que no es más que un cuarto con una mesa, un teléfono y un ordenador, además de que carece de cualquier decoración o elemento simbólico.

"Así, Zimmermann ha hecho de Monheim la sede fiscal más barata de Alemania. Al ofrecer tasas de impuestos muy bajos a las empresas, son muchas las que deciden trasladar aquí su sede, lo que automáticamente genera ingresos públicos y puestos de trabajo".

El capital y las empresas van adonde no los esquilmen y persigan

Lo irónico de esto es que hasta Ortega, que quebró la economía nicaragüense al llegar al poder en 1979, es mucho más sensato en sus políticas fiscales que los del flamante régimen salvadoreño, que van de paquetazo en paquetazo impositivo al punto que están llegando al hueso y afectando grandemente la sanidad económica de nuestro país.

"Cuando los impuestos a las empresas son bajos", declara el alcalde Zimmermann, "muchas de ellas deciden trasladar aquí su sede, lo que automáticamente genera ingresos públicos y puestos de trabajo", explica. "Ecolab, por ejemplo, tiene aquí 4 plantas con unos 700 empleados. Su decisión de radicar en Monheim una mayor parte de su actividad nos permite recaudar 200 millones de euros anuales en lugar de los 20 millones de antes. Ese es el único secreto. Gracias a eso podemos darnos el lujo de que todas las guarderías sean gratuitas, por ejemplo, y estamos a punto de inaugurar una nueva escuela de música".

Para nadie es un secreto que en vez de atraer empresas, el régimen salvadoreño las está ahuyentando…