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¿Quién enseñó a las maras cómo operar y extorsionar?

Somos el tercer país más violento del mundo lo que comprueba que, en cuestiones de seguridad, tenemos al tercer país más inepto del mundo para cuidar la vida y los bienes de sus ciudadanos

El domingo unos pandilleros asesinaron al noveno policía en los 54 días que van del año, una señal del resquebrajamiento de lo que es la primordial función de un gobierno: proteger a los pobladores y erradicar el crimen organizado.

Pero es claro que las prioridades del actual régimen son otras, entre ellas ir anulando el Estado de Derecho, acabar con los pesos y contrapesos institucionales, reemplazar el sistema republicano y representativo de gobierno por una dictadura al estilo chavista y someter a los salvadoreños.

Por incapacidad, por Dios sabe qué oscuras alianzas, por falta de voluntad política y por conveniencia, las pandillas han ido controlando más territorios, al punto que por las noches la periferia de la capital está secuestrada en sus colonias, barrios y pasajes.

Esta semana se informó que las pandillas no dejan que se entreguen los recibos de los servicios públicos ni permiten a inspectores de agua o luz entrar a revisar contadores y medidores.

Y, desde hace un largo rato, las tiendas no son abastecidas por los productores de comestibles o artículos de primera necesidad, lo que obliga a esos pequeños comerciantes a ir fuera a recogerlos en centros de abastecimiento.

No está claro quiénes enseñaron a las pandillas a organizarse en la manera como lo hacen, a extorsionar y asesinar, a perpetrar secuestros, a mantener una férrea disciplina condenando a muerte a los que abandonan el grupo, a matarse contra la banda contraria.

¿De dónde es que adoptaron la maña de esconder su identidad con aliases, de ir enmascarados, de tener simbolismos, de montar puntos de asalto, de negociar con cadáveres de secuestrados?

¿Quiénes les habrán enseñado a rodearse de vecinos para protegerse de la policía y los soldados patrulleros, como de colocar espías dentro de los cuerpos de seguridad y otros grupos?

¿Cómo será que las pandillas forman parte de las cadenas de la droga, las que inician en Colombia y Venezuela, más cuando el segundo de a bordo de esa dictadura es cabecilla de un cártel de traficantes, como se ha denunciado a nivel internacional?

El gran misterio, como misterio es la falta de estrategias efectivas para combatir la criminalidad y proteger a la gente.

El tercer país en el mundo incapaz de cuidar a la gente

El colmo es que resulta más seguro, de acuerdo con cifras, vivir en Bagdad, que vivir en la zona norte del gran San Salvador...

Lo que la gente está entendiendo es que con los efemelenistas se irá de tumbo en tumbo, de error en error, de tregua en tregua, sin solucionar ese horripilante problema que hace decir a los capitalinos pero especialmente a los residentes de Soyapango para arriba, de que nadie sabe al salir de su casa si volverá a ella por la noche.

Las energías del actual régimen se dirigen a insultar a los productores, a ir tras la evasión fiscal imaginaria, entrarle con furia al comercio de granos, ensañarse contra gente indefensa como en el caso del expresidente Flores, a espiar a empresarios y hostigar a periodistas... pero contra el crimen organizado, nada de organización efectiva, sólo palos de ciego.

Y es a causa de ello, que somos el tercer país más violento del mundo lo que comprueba que, en cuestiones de seguridad, tenemos al tercer país más inepto del mundo para cuidar la vida y los bienes de sus ciudadanos.