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¿A quién beneficia el asesinato del principal crítico de Putin?

Los dictadores van a cualquier extremo, incluyendo carnicerías espantosas, para aferrarse al poder. Y el asesinato de opositores, al igual que apresarlos y perseguirlos echando mano de acusaciones falsas y cargos inventados, es lo normal en el juego

El asesinato del líder de la oposición rusa a la dictadura de Vladimir Putin, Boris Nemtsov, puede ser un preámbulo, dicen observadores, de nuevas purgas políticas y la persecución de toda disidencia.

El asesinato no es el primero, pues entre otros está el de la periodista Anna Politkovskaya y el de Alexander Litvinenko, quien murió envenenado por una dosis de polonio que las autoridades inglesas descubrieron que había sido traído de Rusia, pero no lograron averiguar más por el veto del régimen.

Nemtsov había hecho una investigación sobre la corrupción de Putin y su fortuna personal, que incluye varios billones de dólares depositados en bancos extranjeros. Putin, se reveló, dispone de veinte palacios, una fortuna en relojes especiales, tiene acceso sin límite a yates y aviones, además de manejar con sesenta mil empleados un enorme número de propiedades en toda Rusia, a lo que se agrega una amante muy bella.

El asesinato, perpetrado por un pistolero que esperaba a Nemtsov a la salida de una gran tienda GUM, no sólo buscó silenciarlo sino amedrentar a todos los disidentes y opositores.

El asesinato, se dice, guarda paralelos con el de Sergey Kirov en la época de Stalin, que fue el detonante de las grandes purgas de 1936 en las que más de seiscientos mil miembros del partido comunista fueron ejecutados para consolidar todo el poder en manos de Stalin.

Siempre inventan conjuras

para perseguir opositores

La dictadura rusa ha sido presta en inventar conjuras para atribuirles el asesinato, involucrando a comunidades islámicas y a otros grupos. Y en esto siguen el libreto de los comunistas y las dictaduras a lo largo de la historia, como son las acusaciones de Maduro y sus secuaces de que el alcalde de Caracas, Ledezma, estaba fraguando un golpe de Estado contra el régimen.

Los dictadores van a cualquier extremo, incluyendo carnicerías espantosas, para aferrarse al poder. Y el asesinato de opositores, al igual que apresarlos y perseguirlos echando mano de acusaciones falsas y cargos inventados, es lo normal en el juego.

Y en estos últimos tiempos se viven verdaderos espantos en el mundo, desde la destrucción de Siria para mantener a Assad en el poder hasta las represiones que tienen lugar en Venezuela. Y esto inclusive se aplica a entidades públicas, como es la persecución de médicos en el Rosales para tapar el desastre de la institución y del sector de Salud Pública.

Cuando hace más de treinta años un rector de la Universidad Nacional se propuso limpiar la institución de parásitos y agitadores, fue ametrallado. Y algo similar sucedió en Cuba al fusilar al general Ochoa acusándolo de conspirar contra los Castro.

Nemtsov, al igual que grandes segmentos de los rusos, están en contra de la invasión de Ucrania por el ejército —lo que se presenta como una rebelión interna— y los costos que eso acarrea a la economía y sufren los consumidores.

Es un caso más de escoger entre armas o mantequilla, entre una economía abocada a suplir necesidades de los pobladores o una economía puesto al servicio de las políticas de un régimen, sean éstas imperialistas o se trata de sostener una clase parasitaria sobre los intereses del resto de la gente.

El novelón ruso no ha terminado, a juzgar por las marchas por Nemtsov y contra Putin.