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Que termine el saqueo de los ahorros del trabajador

Lo medular del problema se origina de las manipulaciones del actual régimen y del previo gobierno para caerle encima a fondos que no les pertenecen sino que son ahorros con nombre y apellido

Proteger las pensiones de los trabajadores salvadoreños ofrecen los tres candidatos presidenciales, en vista del creciente repudio al saqueo de los ahorros que perpetra el régimen, lo que viene sucediendo desde hace ocho años.

Pero hay una sustancial diferencia entre lo que dice el candidato Dr. Quijano de ARENA y lo que prometen los otros dos candidatos: mientras el primero sólo puede ofrecer ocuparse del asunto si llega a formar gobierno en el 2014, los otros dos candidatos, el de los pequeños partidos y el rojo, tienen suficientes votos en la actual legislatura para hacer un cambio decisivo, para mostrar con hechos y no palabras que van en serio y que sus propuestas son sensatas, no palabras que el viento lleva.

Por más vueltas que se quiera dar al asunto, lo medular del problema se origina de las manipulaciones del actual régimen y del previo gobierno para caerle encima a fondos que no les pertenecen sino que son ahorros con nombre y apellido. No son "dineros públicos", "ahorro popular" o un patrimonio que, por algún milagro, se ha acumulado.

Cada centavo de las AFP es un centavo que empresas y personal tienen que contribuir al sistema, que es el conjunto de cuentas personales. Son dineros que no gastan quienes los generan, sino que se dejan para su sostenimiento en su retiro, cuando dejen de producir.

Durante el pasado gobierno se intentó pasar todo ese dinero acumulado al "huacal general", a los fondos formados por impuestos. Fue gracias a una reacción sensata de gremios, figuras públicas y de la gente que, en parte, se detuvo ese atraco.

Lo que han venido haciendo con los fondos de las AFP (llevarse una parte y pagar intereses por debajo de las tasas del mercado por la otra) no se diferencia moralmente de lo que hacen los extorsionistas en las barriadas y que, inclusive, se intentó justificar diciendo que "de algo tienen ellos que vivir". Es lo que hacía Chávez al caerle encima a propiedades y negocios y lo que perpetraron los castristas al llegar al poder en Cuba.

Hay una abismal diferencia

entre invertir y despilfarrar

El público tiene derecho de exigir que, más allá de promesas, se expongan planes concretos para acabar con el saqueo y, además, se fijen fechas para presentar iniciativas en la Asamblea al respecto.

Los ahorrantes de hoy no tienen por qué cubrir los huecos y la insolvencia de tiempos anteriores, de cuando el INPEP acumulaba las contribuciones de los trabajadores para integrarlos en un solo fondo. El sistema se reestructuró después de estudios muy profesionales, siguiendo el modelo instituido, con gran éxito, en Chile.

Hay, asimismo, una dimensión de decisiva importancia para el desarrollo económico del país, que el saqueo de los fondos ha anulado: formar una masa de capital de inversión que se puede destinar a realizar obras de gran envergadura y de largo plazo en su rendimiento. Es lo que los fondos de pensiones en Chile está consiguiendo al financiar proyectos de generación eléctrica, grandes operaciones mineras, desarrollo de viviendas y urbanizaciones, ampliación de infraestructura, carreteras y aeropuertos.

Contar con recursos importantes es una fortuna nacional, despilfarrarlos en gasto inútil y mala administración es una desgracia. Por esta razón es que los candidatos que tienen poder en la legislatura deben demostrar que actúan, no sólo hablan.