Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

¿Qué acuerdos escondidos hay entre régimen y pandillas?

Las extorsiones y el crecimiento de las pandillas ha empeorado ya que, en la actualidad, las áreas bajo su control son más, pues se extienden a zonas anteriormente pacíficas

Es evidente, a raíz de lo sabido sobre el "pacto" entre las maras, al igual que por las declaraciones de funcionarios, grabaciones y otros hechos que, por debajo de lo que se publicita, hay acuerdos no declarados entre el régimen de Funes y las pandillas, y como sucede siempre en estos casos: a la población le presentan un escenario (los televisores plasma para los reos, los traslados de cárceles, etc.) pero su pasividad ante la ola de delincuencia les delata.

Encaja con ello la denuncia del excandidato presidencial y exjefe de la PNC, Rodrigo Ávila, de que las maras están presionando a la gente para que vote por los rojos, como sucedió en la elección pasada, cuando los mareros se colocaban emblemas y bandanas del Frente.

Después de cinco años del actual régimen, la criminalidad en el país está peor que antes, pese a que el número de asesinatos se ha venido manteniendo por un par de años, entre los diez y quince hechos diarios, lo que de por sí es un horror que ubica al país en el primer lugar del mundo en muertes de jóvenes.

Pero las extorsiones y el crecimiento de las pandillas ha empeorado ya que, en la actualidad, las áreas bajo su control son más, pues se extienden a zonas anteriormente pacíficas.

El régimen, lo hemos señalado, cuenta con los recursos de todo Estado para combatir la criminalidad, desde el control de los cuerpos de seguridad y los sistemas de recopilación de inteligencia, hasta los medios institucionales para decretar las leyes y reglamentaciones que se requieran para enfrentar al crimen organizado.

Pero con todo ese arsenal es poco lo que hacen, no pasan de reaccionar a lo que va sucediendo, lo que coloca en manos de los delincuentes mucha de la iniciativa en esta guerra en contra de la población y el orden democrático. Y eso se puso de manifiesto desde un inicio al nombrar como ministro de seguridad a un individuo que no sólo carecía de la capacidad y la experiencia para desempeñar bien su cometido, sino que además no podía siquiera reunirse con los responsables de la seguridad regional y hemisférica.

Negocian con vidas humanas,

las vidas de todos

Es a todas luces una realidad elemental que la lucha contra la delincuencia es una lucha del Continente, contra estructuras que operan en todos nuestros países, comenzando por el narcotráfico que en parte encabeza la narcoguerrilla colombiana, con cuyos cabecillas se fotografió el actual candidato comunista a la presidencia.

Esa internacional del crimen incluye regímenes como el de Bolivia, que a las claras se está convirtiendo en un narcoestado con vínculos no sólo en el Continente, sino también con centros del terror como Irán.

Se desconoce cuál es la dimensión del pacto entre las pandillas y el actual régimen encabezado por Funes , pero seguramente va más allá de dotar de televisores plasma y extender las visitas de las trabajadoras del sexo a quienes capitanean esos grupos.

En todo caso las cartas que ponen sobre la mesa son las vidas, la seguridad y la propiedad de los pobladores de esta tierra, desde los maestros de las escuelas y sus alumnos a quienes aterrorizan y con frecuencia matan, hasta las PYMES y los transportistas.

Mucho revela la insensibilidad oficial ante las tragedias que enlutan familias y comunidades, horrores que para ellos son, principalmente, estadísticas.