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No pueden los partidos políticos recibir dinero de gobiernos foráneos

Quien paga al músico escoge la canción, lo que hace de los partidos políticos que reciben dinero foráneo, agentes de fuerzas externas, en este caso, del régimen venezolano y de sus aliados de las FARC

El FMLN está violando la Ley de Partidos Políticos y transgrediendo la democracia en El Salvador al recibir financiamiento de Alba Petróleos, de acuerdo con un informe de la Universidad de Salamanca, en España, elaborado por dos consultores extranjeros, como se publicó la semana pasada.

Los consultores indican que la Ley de Partidos Políticos, en su Artículo 87, establece que ningún instituto político puede recibir contribuciones de entidades de derecho público o empresas propiedad del Estado o con participación de este, ni menos dinero, donativos o ayudas de partidos políticos o agencias de gobiernos extranjeros.

Quien paga al músico escoge la canción, lo que hace de los partidos políticos que reciben dinero foráneo, agentes de fuerzas externas, en este caso, del régimen venezolano y de sus aliados de las FARC y del régimen cubano.

La patria, siempre se ha dicho, no está en venta, no puede estar sujeta a lo que otros disponen sobre la voluntad de los salvadoreños, que pasarían de ser ciudadanos a convertirse en súbditos de regímenes extranjeros.

Y si ahora no se rechaza la abierta intromisión de una dictadura, la venezolana, nada impide que más tarde los dineros provengan del crimen organizado, incluyendo aquellos de los barones de la droga.

Se vende la patria y se vende

al que arruina la suya

Para nadie es un secreto que las enormes cantidades de dinero que los comunistas gastan en propaganda, actividades proselitistas, en distribución de semillas y paquetes de diversa naturaleza, no provienen de fuentes locales, de contribuciones de la gente de este país, sino que se trata de caudales externos.

El dinero, en la actualidad, compra apoyos políticos para el régimen de Maduro, como de seguro facilidades para recibir agentes de inteligencia y otra suerte de personajes, pero más tarde se pasará a proyectos legislativos, a alianzas con movimientos contrarios a la democracia, licencias para traficar personas y agentes de agrupaciones radicales del Medio Oriente con las que Maduro ha pactado.

No son alianzas nuevas, pues los comunistas salvadoreños, desde la caída de Cuba en el castrismo, sostienen estrechos vínculos con esos regímenes y con sus aliados, desde el actual gobierno de Brasil y Argentina, hasta estados extremistas como el de Ecuador, Argentina y Bolivia.

Vender el país es un delito de lesa patria, que toma dimensiones aún más siniestras cuando las alianzas no se hacen con naciones y culturas que van adelante en la vanguardia del progreso, sino con dictaduras que caminan a contrapelo de la historia, que empobrecen, envilecen y esclavizan.

Y el más triste ejemplo de esta marcha hacia las cavernas de la historia lo presenta la Venezuela de hoy, que cada día es más pobre, más carente de recursos, más incapaz de proveer a sus ciudadanos con alimentos, bienes de uso diario, con empleo y con servicios públicos esenciales.

Cada día que pasa, a causa del proceso inflacionario que se está desbordando, el gobierno de Maduro mete mano en los bolsillos de los venezolanos para robar parte de los salarios e ingresos que reciben los pobladores.

Y si Maduro no puede manejar la economía venezolana, menos podrán sus allegados con la salvadoreña, sobre todo en las condiciones en que se encuentra actualmente a causa del desgobierno en que se ha caído.

Se vende la patria y se vende a un capataz que está arruinando la suya.