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Protesta personal de Gobernación por innecesarios nombramientos

Después de seis años de estar quitando personal para sustituirlo por activistas, algunos han aprendido que las instituciones quedan casi descabezadas


"Empleados del Ministerio de Gobernación iniciaron ayer un paro de labores en las oficinas centrales, la Imprenta Nacional, el Cuerpo de Bomberos, Correos Nacionales y las 14 gobernaciones del país como protesta por las contrataciones a dedo hechas por el ministro, pasando por encima de derechos adquiridos por el personal que en esas dependencias labora”.

Es lo que una y otra vez se viene repitiendo a lo largo y ancho de organismos y dependencias gubernamentales: despidos masivos de personal para colocar en esos puestos a activistas del partido oficial sin capacidad para desempeñarlos o simplemente para darles una mamandurria, ya que es gente que por su cuenta no pueden mucho.

Se conocen casos tales como el nombramiento de la esposa de un diputado y luego ministro en Correos y a otro familiar en la Corte Suprema hace un tiempo.

Los contratados en Gobernación, dicen los del sindicato, llegan ganando altos sueldos, frustrando además las posibilidades de ser promovidos al personal que ya labora. “...Las nuevas contrataciones están quitando la oportunidad a otros empleados de ascender de puesto”, dice el secretario general del sindicato, Edwin Solórzano. “Tenemos un contrato colectivo y lo están violando... están contratando gente sin tomar en cuenta al personal que ya labora...”.

Solórzano denunció también la falta de recursos que se sufre en Gobernación, señalando que cuando ocurre una emergencia exigen al personal de Protección Civil que haga llamadas a las comunidades pero por cuenta propia.

Igual, se ha denunciado, sucede en el sistema escolar, donde maestros y padres de familia tienen que pagar de sus bolsillos muchas compras y gastos.

Lo del Ministerio de Gobernación se suma a lo que sucedió hace muy poco en CEPA: las actuales autoridades hicieron hizo una barrida de empleados en la institución, sustituyéndolos por personal que a duras penas logra que la entidad no se venga al suelo, como se detecta en las operaciones del Aeropuerto Internacional.

La contratación de un gran número de personas en momentos de estrecheces presupuestarias, cuando el gobierno no logra cuadrar sus cuentas y falta dinero para brindar servicios esenciales a la población, es un primer paso para ir reemplazando el personal que ya labora, por activistas.

Y esos activistas tendrán mayores salarios y prestaciones que los próximos a desplazarse, un incremento que equivale a una especie de “bono de militancia”, como son, digamos, los nombramientos de militantes de la partidocracia en puestos diplomáticos o en instituciones como la CEL.

Más y más el Estado parece una mansión apolillada  

 Después de seis años de estar quitando personal para sustituirlo por activistas, algunos han aprendido que las instituciones quedan casi descabezadas, por lo que ahora en ciertas de ellas el reemplazo se hace con más lentitud, para que el personal de planta entrene a los nuevos.

Esta política de meter forzadamente a gente sin capacidades ni experiencia en todo el aparato estatal tiene sus grandes costos para los salvadoreños.

Esos costos se reflejan en la incapacidad, en la lentitud de solucionar peticiones y problemas, en las ocurrencias que se imponen (como lo de los zapatitos y las bolsas de semillas), en la poca concordancia de lo que una parte del aparato estatal hace, con lo que otras llevan a cabo.

El aparato estatal asemeja a esas mansiones invadidas de polilla...