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Promover el crecimiento ofrece el nuevo Presidente

Volver a poner de pie al país, recuperar lo perdido en el quinquenio del odio y el boato, de la corrupción y los endeudamientos, de los despilfarros y los prestanombres, es muy urgente

P otenciar el crecimiento económico es el principal objetivo del Presidente Sánchez Cerén, quien en su discurso inaugural solicitó entendimiento, diálogo, seguridad jurídica y reglas claras, que sean el sostén del trabajo y la producción.

Es decisivamente importante que la gente sea libre y esté apoyada por el sistema económico, en sus esfuerzos por comerciar, fabricar, sembrar y hacer buenas cosas, lo que a su vez redunda en más y mejor pagado empleo, en ir mejorando el bienestar general.

Y en esto vale lo que dijo el economista escocés Adam Smith hace más de doscientos años: el que tengamos pan y tengamos vivienda no lo debemos a la compasión o el altruismo de los panaderos y los constructores, sino a su deseo de hacer ganancias y trabajar con eficiencia para tener ganancias. Y ese deseo debe estimularse en los salvadoreños capaces de ser creativos y eficientes, en la misma manera como el nuevo gobierno promete trabajar con eficiencia –hacer más con menos – y trabajar con austeridad, lo que quiere decir cuidar los recursos del país.

A esta fórmula o programa o visión que propone el nuevo Presidente, es necesario y en una medida lo da a entender Sánchez cuando habla de diálogo, buscar la concordancia, el esfuerzo en común, los actos conciliadores. Muy poco se gana y muchísimo se pierde al incitar a la discordia, a acusar sin fundamento, a perseguir sin razón.

Volver a poner de pie al país, recuperar lo perdido en el quinquenio del odio y el boato, de la corrupción y los endeudamientos, de los despilfarros y los prestanombres, es muy urgente, pues no podemos seguir en la caída sin que a corto plazo eso afecte a todos. Y la mejor manera de recuperar el puesto que tuvimos en Centro-América es comprender que facilitar el bienestar de los que producen, es de beneficio general.

Cabe recordar el eslogan de la fábrica de acero Cosco de Corea del Sur, el motor del milagroso crecimiento y riqueza de ese país, un líder en la tecnología mundial: los recursos son limitados, pero la imaginación es ilimitada. Y la imaginación más que colectiva es individual, lo que personas actuando por su cuenta y riesgo piensan y ponen en marcha para mejorar su situación y en esa forma, contribuir al progreso de todos.

Hay que superar el clima de desconfianza, odio y persecución

Será de gran provecho para el nuevo gobierno alentar la formulación de estrategias para el desarrollo y propuestas para resolver lacras y mejorar la situación de comunidades y sectores, si al lado de encargar a sus ministros y colaboradores un plan, también pide que gremios, tanques de pensamiento y personas, sugieran o elaboren métodos o tácticas, lo que quiere decir que serán varios y no solo unos pocos, los que formulen soluciones.

A causa de las posturas viscerales pero principalmente a la carencia de ideas constructivas y a las permanentes insultaderas del anterior jefe del Ejecutivo, se generó un clima de temor y desconfianza que desalentó la inversión, que ha causado la pérdida de empleos. Por eso ahora y después de oír al nuevo Presidente manifestar igual desasosiego por el retroceso, aunque no lo dijo así, es posible recuperar la confianza, lograr que las cosas se muevan de nuevo, que todos quieran trabajar con eficiencia y empujen hacia adelante.