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A la primera, todos lo saben, salen con amenazas

Es obvio que las amenazas son una cortina de humo para tapar los perjuicios causados a la gente con el impuesto, buscando a quién echarle el muerto, en este caso a las empresas operadoras     

El presidente de ANEP no se debe extrañar de que, “a las primeras de cambio”, los comunistas saquen el machete y amenacen a las telefónicas con quitarles las concesiones, como suelen hacer con los transportistas y toda actividad que, en alguna manera, dependa de autorizaciones oficiales para operar.

No le extrañe porque ellos no entienden de críticas, creen que todos deben doblegarse a sus decisiones, suponen que es cierto lo que ellos alegan que tienen galardones por su permanente disposición a “el diálogo” y que sus exabruptos y regaños son norma en países civilizados.

Como las operadoras “son un oligopolio”, según declara el vocero oficialista, bien pueden irse con sus maritates a otra parte, pues, piensa él, sobrarán otros que corran a llenar el vacío. Y en la red de los troles no sólo los instan a irse, sino que además, los insultan, insinuando aquello de que por suficiente tiempo han explotado a los consumidores.

Pero operadoras de telefonía que sean eficientes, que puedan competir con las empresas aquí establecidas y que, además, asuman los riesgos de venir a un país en la baja, no se mira que sobren en el mundo, más cuando hay mejores oportunidades en otras partes.

El alboroto surgió por la forma amenazante con que el gobierno dice que va a auditar a las telefónicas por las recargas, como si las compañías, una vez establecidos los cargos para el público, van a estar interesadas y, sobre todo, tendrán la posibilidad de cobrarle más a Juan de lo que le cobran a María. Y más tratándose de sumas tan importantes como una recarga de dos dólares o de cinco.

Comenzando porque es muchisísimo más costoso meterse a manipular los precios de las recargas, si a algún desquiciado se le pasara por la cabeza hacerlo, que simplemente fijar normas y cumplirlas.
 

No es dinero lo que hace falta, 
sino capacidad

 

Es obvio que las amenazas son una cortina de humo para tapar los perjuicios causados a la gente con el nuevo impuesto, buscando a quién echarle el muerto, en este caso a las empresas operadoras. Y de allí que, desde el propio Sánchez hasta sus técnicos, salgan con aire indignado reiterando que defenderán a los salvadoreños de quienes quieran engañarlos.

Pero la gente de quienes necesita defenderse es de las ruinosas políticas y de que la expriman como lo hacen los rojos desde hace largo rato.
La auditoría de “lo que se hace con el dinero recaudado” debe aplicársele a Seguridad (entendida esta como el conjunto de entidades a las que, en teoría, va a llegarles el dinero), que no pasan de dar palos de ciego con sus operativos y rastreos, enfrentamientos e improvisaciones en esto de la delincuencia.

El problema no es tanto la falta de dinero sino, como lo expresa ANEP, tener al frente a personas que no saben cómo dirigir la lucha contra el crimen y que además están petrificadas en sus nombramientos.

Fracasar en el desempeño de funciones no es, bajo el socialismo del siglo XXI, motivo para echar a la calle a quienes no dan mayores resultados. Por eso es que nada se mueve en Salud Pública ni en el Seguro “Social” ni con el Sitramss. El país que lo aguante...