Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Pretendía el régimen liberar a viajeros de sus cadenas

Lo de caerle encima a relojes ajenos, por cierto, fue una maña del exdictador de la ya despanchurrada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, Leonid Brezhnev, que estatizó descaradamente y en su provecho varios relojes de sus visitantes<

En fiel cumplimiento del precepto comunista de liberar al pueblo de sus cadenas, los rojos pretendieron pasar una enmienda a disposiciones aduaneras para liberar a los viajeros que ingresen al país de sus cadenas, pero las cadenas de oro, de sus esclavas, no las de Nubia --donde las hay-- sino las de metales preciosos, de relojes, anillos, pulseras “que no hayan sido declarados” y que se valorarían al ojímetro.

Es de suponerse que el botín recogido sería subastado “a precios de me lo llevo”, entre un selecto grupo.

De no haber sido por la oposición legislativa, estimados lectores, muchos habrían tenido el disgusto de ver el collar o el Patek heredado de sus abuelos, en gargantas y muñecas desconocidas.

Echarle el guante a las cadenas se agrega a los intentos de echarle el guante a los ahorros de los trabajadores salvadoreños, trabajadores que van desde fabriles hasta gerentes, de quienes se ganan el pan con el sudor de su frente, como lo han advertido dirigentes sindicales. Pues ganarse el pan con el sudor de la frente es distinto a ser nombrados en puestos gubernamentales para los que raras veces están cualificados, fuera de la cualificación de ser un “luchador por el socialismo”.

Luchador, o miembro de su parentela o de sus amigatelas...

Lo de caerle encima a relojes ajenos, por cierto, fue una maña, documentada, del exdictador de la ya despanchurrada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, Leonid Brezhnev, que estatizó descaradamente y en su provecho varios relojes de sus visitantes.

El pobre Brezhnev, una vez que salió del poder, fue estrangulado en su casa; Brezhnev, el que aplastó con tanques la Primavera de Praga.

Ya que están tras las joyas, investiguen en las joyerías de Miami y de Panamá quién fue su mejor cliente en los últimos años, uno con inagotables dólares en su tarjeta de crédito que luego, según se dice, pagaba “el Estado”...

Esto nos trae a la memoria la visita que hizo a Costa Rica uno de los pensadores en economía más profundos de la época contemporánea, Ludwig von Mises, y como nos lo contó nuestro recordado amigo y maestro Manuel Ayau, que iba a su lado: en la aduana le registraron milimétricamente su equipaje. “Tratan de evitar el ingreso de riqueza al país”, fue su comentario, ya que en esos tiempos no había problema de narcotráfico.

Desplumando a la gente para “el buen vivir” socialista 

Se cuenta la historia de quien preguntó a un comunista cómo era eso del “reparto de la riqueza”: si alguien tiene dos automóviles, ¿qué sucede?

-Pues damos uno de los automóviles a un pobre. 
-¿Y si tiene tres gallinas? 
-No se hace nada... 
-¿Por qué no se hace nada? 
Por que yo tengo tres gallinas... se reparte lo de otros, no lo de la membresía del partido...

Pueden nuestros lectores estar seguros de que hay varios grupos de funcionarios y militantes que pasan desvelos para encontrar nuevas formas de desplumar a los súbditos, siendo seguramente lo de las cadenas y relojes uno de sus partos, una lustrosa ocurrencia en apoyo del “buen vivir”, pero de la membresía del partido oficial.

Y esto se deduce de una realidad: los rojos están desangrando la economía y se endeudan hasta el tope pero no hay beneficios para el pueblo.