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¿Prefieres que te den paquetitos o prefieres un empleo estable?

La gente, toda la gente, debe preguntarse lo que puede esperar de un partido que durante cinco años no ha podido hacer funcionar un puerto nuevo y listo y que ha dejado que el aeropuerto internacional se vaya deteriorando

Nadie anda diciendo a su personal que "quien vote por los comunistas pierde su empleo", por la sencilla razón de que es imposible saber quién lo hizo y quién no lo hizo… allá la gente con su conciencia y allá el país con las consecuencias de caer en un régimen comunista.

A quienes han denunciado que andan amenazando votantes, pero supuestamente en favor del partido oficial y de sus candidatos, es a los pandilleros. Y a ello se agregan los despidos en la Corte de Cuentas.

Pero, además, amenazar con graves penas por un improbable delito se presta a que unos cuantos chantajeen a los responsables de empresas: si no nos pagas tanto, te denunciamos.

Lo que está claro es que en un país que caiga en poder del partido comunista, los productores quedan expuestos a toda clase de tropelías y persecuciones. Si el actual régimen viene insultándolos, amenazándolos y ahogándolos desde que asumió el poder en junio de 2009, es natural que se espere un empeoramiento en el clima de trabajo, pese a lo mansitos que andan ahora los rojos jurando que ellos son diferentes, aunque durante estos cinco años han amenazado, coaccionado, censurado y perseguido.

Es perfectamente válido que un productor y sus empleados reflexionen sobre el riesgo que se corre bajo una dictadura roja, como se está viendo en Venezuela y es la historia de tantos países que sucumben a los halagos de demagogos.

Hagan, estimados productores y trabajadores, lo siguiente:

Coloquen en una mesa lo que el régimen dice que reparte a los pobres: pongan uniformes escolares, paquetes de semillas, paquetes alimenticios, cheques para personas de la tercera edad con carnet efemelenista…

Pongan sobre otra mesa lo que una persona que trabaja recibe de compensación: su salario, el dinero de vacaciones y retiro, los muebles y enseres de trabajo, sus uniformes cuando los haya, el precio de prestaciones como el Seguro Social, etc.

Los productores y su personal deben preguntarse: ¿prefieren estar recibiendo paquetes, o prefieren contar con un empleo estable y no depender de dádivas/limosnas como el mendigo en el parque?

Reflexionen que mes a mes cientos de pequeños y medianos negocios dejan de operar y al cerrar también dejan de existir los empleos que generaban, sin que el gobierno nada haga para evitarlo, dados los turbios acuerdos de la "tregua".

Un régimen de radicales pone en peligro todos los empleos

Los trabajadores y los responsables de dirigir y administrar comercios, empresas, fábricas, talleres y agroindustrias deben considerar que un gobierno en manos de radicales pone en peligro las plazas, desde el que desempeña las más simples tareas hasta el gerente y los accionistas.

Por eso es moralmente válido que todos los trabajadores y empleados del sector privado sepan a lo que se exponen si llega al poder un régimen comunista: que sus fuentes de ingreso desaparezcan, como de hecho viene sucediendo en los últimos cinco años: el inepto manejo de la economía ha obligado a muchas empresas a recortar personal, reducir inversiones, apretarse el cincho.

La gente, toda la gente, debe preguntarse lo que puede esperar de un partido que durante cinco años no ha podido hacer funcionar un puerto nuevo y listo, y que ha dejado que el aeropuerto internacional se vaya deteriorando hasta ser el peor en la región.