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Por si no se han enterado, ya caímos en la dictadura

Como lo advirtió el Dr. Abraham Rodríguez, el país ha caído en una dictadura desde el momento en que el Presidente ya no acata las leyes

El comején va carcomiendo viviendas y edificios sin dar señales de alarma, hasta que un mal día las estructuras se derrumban de golpe…

Es lo que está sucediendo en Venezuela, país que se acerca al punto del colapso y que, por las señales que hay, está para suceder en El Salvador.

Una de estas señales, un tenebroso aviso, son los cuarenta y siete homicidios del fin de semana; la otra, el creciente desprecio a las leyes por parte de funcionarios del régimen y del Jefe del Ejecutivo, que ya hacen lo que les viene en gana.

Como lo advirtió el Dr. Abraham Rodríguez, el país ha caído en una dictadura desde el momento en que el Presidente ya no acata las leyes. A ello se suma que muchos de sus funcionarios se niegan a cumplir con requerimientos de entidades oficiales, como revelar la cuantía, los salarios y el nombre de asesores legislativos.

Por experiencia se sabe que el partido rojo dispensa empleos a sus allegados y parentelas, desde colocar amas de casa en direcciones generales, hasta hacer barridas de empleados con experiencia, como ha sucedido últimamente en la Corte de Cuentas.

Pero más grave es que el saqueo y las maniobras para hacerse con más poder, se realizan en detrimento de cumplir con las funciones esenciales de un Estado, cuales son, además de velar por el cumplimiento de la ley, garantizar la seguridad física de los pobladores, proteger a peatones, transportistas y automovilistas cuidar que haya una buena administración de los presupuestos públicos y llevar a cabo obras de mejoramiento de la infraestructura.

Mucho de esta tarea consiste en procurar el crecimiento económico del país, lo que no sólo no se cumple sino también se sufre de la disminución en seguridad jurídica, inversión, facilidad para establecer empresas, generar capital de trabajo y ocuparse en generar empleo.

A los jóvenes indiferentes

les tocará pagar las cuentas

Cada vez es más difícil para los salvadoreños conseguir empleo, en especial para los jóvenes con estudios o sin ellos.

Los jóvenes de este país, que tan a la ligera toman sus deberes políticos y en particular el deber de votar, son las principales víctimas de este deterioro de su futuro, incluyendo que les va a tocar pagar el enorme endeudamiento adquirido que no ha sido para dotar obra nueva, sino para despilfarrar.

Como lo demuestra la situación de Venezuela, país que rápidamente se hunde en la pobreza y la escasez de todo, situación que es la regla en todo país que cae en el comunismo, las privaciones y la insuficiencia de alimentos es una arma política, una arma de control de la gente, al forzarla a depender de las dádivas y los repartos que hace un régimen.

La incapacidad de los responsables del régimen se demuestra con el fiasco del SITRAMSS, que mantiene la ciudad desarticulada y ha causado daño en las vías alternas, como el gran hoyo de ciento y tantos millones de dólares que son el resultado de poner en manos de ineptos totales la gestión energética del país.

Y es esta gente y otra peor, la que, de seguir la apatía del voto, tomarían en sus manos el Estado, pero con la intención de revolverlo todo, de cambiar el sistema de gobierno plasmado en la Constitución, y desdolarizar para caerle encima al ahorro de la gente.