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Por el fracaso del INPEP se crearon las AFP

Las AFP no son un invento local, sino que fueron formadas siguiendo el modelo chileno ideado por José Piñeira a raíz del descalabro de los sistemas de reparto en toda Sudamérica.  

La reforma del sistema de pensiones (de un esquema de reparto a cuentas individuales de ahorros) se efectuó porque el viejo INPEP estaba muy cercano a la quiebra, presionado por un sindicato que exigía más y más prebendas alegando que la entidad “tenía la capacidad” de cubrirlas.

En ningún momento la reforma se llevó a cabo, como dicen los del régimen, para que las AFP “ganaran dinero”, aunque es lícito y deseable que una buena administración se lucre no sólo gestionando ahorros, sino en toda actividad productiva.

Las ganancias, señores, no son resultado de un atraque, de asaltos o extorsiones, de robo, sino de eficiencia, de buen o excelente manejo de recursos, mano de obra, inversiones y acertado servicio a las clientelas.

Es por ello que empresas que se dedican a un mismo rubro tienen diferentes resultados, unas muy buenos, otras precarios mientras unas terceras se ven forzadas a cerrar.

Y la mejor demostración de lo necesario que es saber administrar y conducir cualquier clase de quehacer, lo comprueba lo gubernamental
.
 Los graves problemas que hay en las instituciones de gobierno, en los servicios públicos, en el estado de las escuelas o en el tan deficiente suministro de agua se debe precisamente a la falta de capacidad de los nombrados en esas oficinas y ministerios; de ser negocios privados en poco tiempo colapsan.

 Lo de “la reforma se hizo para que las AFP ganaran dinero” no es cierto; la reforma se impulsó y realizó porque el anterior sistema estaba prácticamente en quiebra, como lo está en todos los países donde rige algo similar.

 Y que las AFP han sido muy exitosas en manejar las entidades pese al saqueo permanente que hace el gobierno forzándolas a comprar bonos que pagan tasas muy por debajo del mercado, es la intención que apenas disimula el régimen de caerle encima a esos ahorros.
 

Mucho menos reciben las AFP
que un mesero con su propina


Las AFP no son un invento local, sino que fueron formadas siguiendo el modelo chileno ideado por José Piñeira a raíz del descalabro de los sistemas de reparto en toda Sudamérica.

 Piñeira estuvo en El Salvador, visitó EL DIARIO DE HOY como también ha estado aquí quien fuera superintendente de las AFP de Chile, Julio Bustamante. Y ambos apoyaron la reforma, que fue liderada excelentemente por Francia Brevé, expresidenta del INPEP y que estaba muy clara del fracaso del viejo esquema.

Las AFP no operan “a su aire”, de ocurrencia en ocurrencia como tanto aquí en nuestro país, sino que se ciñen a normas de la asociación  internacional que las agrupa. Y es gracias a esas normas que las principales AFP del Hemisferio invierten en proyectos muy rentables a largo plazo, lo que garantiza los ahorros y logra mejorar las condiciones de vida de los jubilados.

Las AFP financian proyectos hidroeléctricos, desarrollos urbanísticos, grandes procesadoras de minerales obteniendo ganancias que luego benefician a los ahorrantes.

Las AFP cobran un dos por ciento por la administración, no un veinte por ciento como dijo un alto funcionario del régimen en un programa. Ese dos por ciento es la quinta parte de la propina de un mesero. Y con ese dos por ciento manejan cuentas individuales y velan por la seguridad de los depósitos. Todo lo que hacen la AFP se supervisa milimétricamente por entes estatales.