Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

El pobre griego sin su pensión y los trabajadores salvadoreños

El gran drama del pobre griego puede ser un vaticinio de lo que les espera a los trabajadores en este país cuando lleguen a la edad de retiro.

Saquear los ahorros de los trabajadores, como lo califica el sindicalista Soriano, está transformándose en una plaga mundial, comenzando por lo que viene sucediendo desde hace más de diez años en El Salvador a causa de los financiamientos forzados de letes gubernamentales que pagan intereses muy por debajo de las tasas del mercado.

Y el gran drama del pobre griego puede ser un vaticinio de lo que les espera a los trabajadores en este país cuando lleguen a la edad de retiro.

No hay persona medio informada que ignore la causa del derrumbe griego, o para el caso del inminente derrumbe puertorriqueño, el "Estado asociado" que montó una burbuja de bienestar prestando dinero.

Pero llega el momento en que los préstamos se deben pagar, y al no pagarlos, el castillo de naipes se desploma, lo que tarde o temprano va a suceder en El Salvador como consecuencia del insaciable endeudamiento de los últimos seis años, que por cierto reviste una modalidad distinta a los endeudamientos mencionados: allá se sabe que los préstamos sirvieron para inflar burocracia, dar subsidios, mantener gente sin ganas de trabajar, construir carreteras que no se necesitaban, etcétera. Aquí hay un desaforado endeudamiento pero nadie ve en qué se gasta el dinero, pues no hay obra, o cuando la hay, termina como el Gran Hoyo de El Chaparral, obra inútil, o el Sitramss, que es tremendamente perniciosa.

¿Adónde van a parar esos billones de dólares, pues el "spa" para la manicurista solamente habría costado unos tres millones?

Si no se traza la raya el mal griego contagia a Europa

A los préstamos, a esas colosales sumas de dinero, hay que agregarles lo que de seguro toman de las ganancias de LaGeo, dineros que eran originalmente públicos pero que se privatizaron en una de las más insólitas movidas que han tenido lugar en esta tierra.

La foto del pobre rentista griego se puede utilizar como parte del chantaje propagandístico de la izquierda griega para forzar la mano de los europeos, pues además están vendiendo a su país, como una especie de cabeza de playa, a chinos y rusos, un espolón en el Viejo Continente.

Pero Europa no puede ceder sin exponerse a partidos radicales en Irlanda, Portugal, España e Italia. Tiene que trazarse la raya.

Y la raya es Grecia y la víctima principal de sus endeudamientos e irresponsabilidad serán los griegos por culpa de aquellos que votan con los pies, no con la cabeza.

Es obvio, en este contexto, que Puerto Rico no puede llevar a los Estados Unidos al despeñadero, como Detroit no hundió al Estado de Illinois. El remedio es siempre una vuelta a la cordura y la transparencia, precisamente lo que falta en este suelo.