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Piden ayuda a EE. UU. y respaldan a una dictadura que lo ataca

Ya no se queman banderas de Estados Unidos en nuestras calles pero continúa el discurso "contra el imperialismo", además de los apoyos a las políticas de Evo y de Kirchner

Veinticinco mil firmas recopiló el oficialismo para presionar a Obama para que revirtiera el decreto que cataloga al régimen venezolano como un peligro para la seguridad de los Estados Unidos, afán que demuestra los extremos de ceguera humana, moral y política en que ha caído.

Lo uno, por pretender que esos abusos no existen; lo otro, por apoyar las persecuciones y la violencia de Maduro y sus secuaces en contra de su propia población.

Y, como advierte un antiguo proverbio: "Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar". Y remojo porque demuestra que los rojos en este país no vacilarían en emprenderla a palos contra la gente si creyeran que su poder está en peligro, lo que ya hicieron cuando le entraron a balazos a El Salvador a lo largo de dos décadas.

No hay día en que no salgan a luz nuevas revelaciones sobre la corrupción venezolana, su involucramiento con la narcoguerrilla de las FARC y el tráfico de estupefacientes, sus nexos con los grupos de terror que están devastando al Medio Oriente y al norte de África, su apoyo a varias dictaduras hispanoamericanas como la de Evo, en Bolivia, y la de Kirchner, su sostén a movimientos extremistas españoles... no hay fechoría en la que no participen, lo que tiene sin cuidado a los comunistas en este suelo.

Lo más monstruoso son las arbitrariedades, manipulación de las leyes, capturas sin justificación, negar salvaguardas y pisotear las leyes para encarcelar sin llevar a juicio ni demostrar la culpabilidad de los opositores, comenzando por uno de sus líderes, Leopoldo López, preso desde hace más de un año después de que él se entregara voluntariamente.

Maduro y sus cohortes se niegan a parlamentar, acusan de golpistas a quienes intervienen en favor de los perseguidos, inventan conspiraciones para magnicidios, cierran las puertas a grupos políticos y a defensores de derechos humanos que quieren mediar, atribuyen a "especuladores" y a una "conjura internacional" las calamidades de la población que cada día tiene menos que comer; insultan y, día a día, sin tregua, agreden a la gente que protesta por carecer de todo.

Con el escrito y las firmas, además de exhibir una muy pobre noción de ética, los rojos hacen el papel de pedigüeños con garrote, pues se presentaron mientras gestionaban ayuda del gobierno dl presidente Obama para estabilizar la región en su lucha contra el crimen organizado.

Se rasca la superficie y asoman el "antiimperialismo" y la antidemocracia

Y lo contradictorio de la postura lo señaló la Embajadora de Estados Unidos en El Salvador: apoyar a la dictadura venezolana en su enfrentamiento contra los Estados Unidos --un enfrentamiento que surge en parte después de que generales y funcionarios venezolanos han sido ligados con el narcotráfico, además de los atropellos del chavismo contra empresas estadounidenses y europeas-- no propicia, por decir lo menos, las buenas relaciones y el apoyo estadounidense a El Salvador.

Ya no se queman banderas de Estados Unidos en nuestras calles pero continúa el discurso "contra el imperialismo", además de los apoyos a las políticas de Evo y de Kirchner. Se rasca un poco la superficie y allí nomás salta la retórica antiestadounidense, antioccidental y antidemocracia que, entre otras realidades, es la base del indoctrinamiento universitario.

El chavismo está en bancarrota y lo maduro está podrido.