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Pésimas lecturas para estudiantes que dejan mala huella

Las lecturas forzadas de baja calidad y los malos ejemplos en el hablar contagian, lo que se traduce en que muchos jóvenes tienen problemas al entrevistarse para un empleo o comunicarse con otros

Leer contribuye muchísimo a desarrollar la inteligencia, pero siempre que las lecturas tengan calidad, enseñanza y encajen con la moral y la razón.

Y es lo que no va a lograrse con la clase de libros y panfletos que las autoridades de Educación recetan a los estudiantes de secundaria, librejos algunos, obras muy menores otros, embrutecedores unos cuantos.

La lista es pasmosa pues contiene títulos como los siguientes:

-- Soy puta, de Claribel Alegría

-- La hija de la Ciguanaba

-- La que nunca fue virgen

-- Un día en la vida

-- Funeral Home...

No hay nada de los clásicos españoles del Siglo de Oro, ninguna novela de los clásicos franceses, fragmentos de obras griegas, nada de Dante, de premios Nobel como Juan Ramón Jiménez, cuentos de los grandes narradores rusos, obra poética de hispanoamericanos de relieve, desde el mismo Rubén Darío hasta José Santos Chocano. No se conoce a Borges ni a Octavio Paz en escritos accesibles a jóvenes.

En ciertos colegios a los pobres alumnos de kindergarten los ponen a cantar el Himno Nacional en náhuatl, el idioma de las tribus que poblaban El Salvador hasta la llegada de los españoles. Tal cosa puede gratificar a confundidos, pero no agrega nada a la educación de un niño y joven del Siglo XXI.

La escasa y poco importante lectura que se impone a los colegios para que éstos a su vez la impongan a sus alumnos, aunque sean señoritas de quince o diez y seis años, es culpable de que en nuestro país la mayoría de personas tengan dificultades para expresar ideas más complejas, o inclusive para hablar sin caer en muletillas al estilo de los sabidos "volado", "chunche" y "coso".

De allí que en entrevistas a funcionarios publicadas o difundidas en los medios de comunicación, lo que se dice en discursos improvisados, en las palabras de bienvenida a personalidades y visitantes del exterior, quedamos muy mal, o se ríen de nosotros o somos objeto de lástima...

Los colegios privados se ven forzados a cumplir con tales recomendaciones pues de no hacerlo se exponen a multas y problemas para acreditarse. Y tales procesos de acreditación, que no cumple ninguna escuela pública ni instituto ni academia estatal, pueden hasta llevar al cierre de los considerados culpables.

Se debe recuperar el civismo y fortalecer la moral pública

Las lecturas forzadas de baja calidad y los malos ejemplos en el hablar contagian, lo que se traduce en que muchos jóvenes tienen problemas al entrevistarse para un empleo o comunicarse con otros.

No es lo mejor para un país y para su futuro, que los pobladores no entiendan de moral, que se les trate de embrutecer con prédicas del odio de clases que, en vez de fomentar la paz y convivencia pacíficas, se incite al enfrentamiento.

Es de espanto el nivel de violencia y de inseguridad al que se ha llegado, para no hacer los mayores esfuerzos para recuperar el civismo, fomentar actitudes tranquilas en la gente, recomponer la vida de las comunidades, ahora bajo asedio de violentos y narcotraficantes.

Y uno de los remedios pasa por revisar las lecturas que se imponen a colegios y escuelas...