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El peor enemigo del gobierno es el mismo gobierno

El pueblo sufre en carne propia la incapacidad en administrar con acierto los recursos públicos, como en combatir la delincuencia, tarea que se ha colocado en manos del grupo que va de fracaso en fracaso, incluidas las “treguas 

El peor enemigo de los comunistas, el que socava su credibilidad, debilita su proyección pública y los desprestigia sin cesar, son ellos mismos, la falta de idoneidad de sus funcionarios, sus lustrosas ocurrencias y las denuncias que les atribuyen abusos, corrupción y desprecio a lo que es legal, honesto, sensato y constructivo.

Con la finura que lo caracteriza, Medardo, el que dirige a los rojos, salió acusando a ARENA y a Fusades de desestabilizadores, de planificar un “golpe suave”, de querer opacar frente a la gente la gran obra que ellos, encabezados por Sánchez Cerén, realizan a favor de “el pueblo”.
Pero evaluar, criticar, exponer, respaldar y escudriñar es no sólo normal sino esencial en una democracia, lo que la mantiene y protege. Y es la supresión de las voces críticas lo que ha hundido a muchos países en las peores dictaduras, como sucede en Cuba, Ecuador y Venezuela.
Los comunistas pretenden que la gente debe dar gracias al Altísimo de contar con tan iluminadas figuras al frente de la Nación, alegrarse del despilfarro que perpetran y del descalabro de los servicios públicos, estar de plácemes por haber hecho de El Salvador su finca, de la que se sirven al antojo.

Pero el pueblo sufre en carne propia la incapacidad en administrar con acierto los recursos públicos, como en combatir la delincuencia, tarea que se ha colocado en manos del grupo que va de fracaso en fracaso, incluidas las “treguas”, traslados, secretas alianzas y rompimientos y la negativa de trabajar, en esa lucha, con otros países, ya que la amenaza es regional, a lo que se suma la denunciada vinculación del narcotráfico con los aliados del efemelenismo, comenzando por los chavistas e incluyendo a bolivianos y ecuatorianos.

Nunca antes gobierno alguno tuvo más ingresos que el previo y actual, como nunca antes hubo menos obras y peores servicios como los de ahora. Y eso lleva a la pregunta que muchísimos se hacen: ¿cómo es que el dinero se desvanece? ¿En qué agujeros o bolsillos va a parar? Pues no sólo se trata de lo proveniente del fisco, sino de lo que se recibe en préstamos y que sólo parcialmente se ejecutan.
Que diga el oficialismo o sus voceros cómo se va a pagar la enorme deuda que adquieren para nada y que amenaza hundir al país en la insolvencia como a Puerto Rico y a Grecia.

Mienten y tergiversan,  pero la gente los descubre
 
Hay una esencial diferencia entre lo que señalan, exponen o alegan las fuerzas vivas del país y entidades como Fusades, a lo que los comunistas dicen en sus discursos o se difunde por la propaganda pagada con fondos públicos.

Y la diferencia está en que ni la oposición política ni las gremiales ni lo que se expone en los medios de difusión se apoya en mentiras o insensateces. Sus posturas encajan con la realidad nacional, desde las denuncias de médicos y pacientes hasta las descalificaciones al crédito del país que efectúan Fitch y Moody’s.

El partido en el gobierno se las pasa en promesas, distorsionando la realidad, mintiendo, lanzando cortinas de humo, amenazando y siempre engañando, a lo que se agrega su respaldo a dictaduras oprobiosas que han convertido varios países en campos de concentración.