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Pedigüeños con exigencias defendiendo lo indefendible

La embajadora Aponte, una aguda observadora de lo que se mueve, promete, amenaza e inquieta en este país, es natural que en más de una ocasión advierta sobre las consecuencias que pueden acarrear hechos o decisiones tanto de los poderes del Estado.

Casi tres millones de salvadoreños viven y en gran parte trabajan en Estados Unidos, lo que motiva al gobierno salvadoreño a gestionar la extensión del TPS, el cese de la repatriación de niños que intentan reunirse con sus padres, mejoras en las condiciones del intercambio comercial, ayuda para reducir los niveles de violencia y mucho de lo relacionado con nuestros tratos mutuos.

Pero los rojos están actuando como pedigüeños con garrote. Un pequeño grupo de manifestantes se congregó hace un par de días en la plaza Bolívar y "exigió" al presidente Obama derogar el decreto que sanciona a la dictadura de Maduro, al mismo tiempo que pidió a la embajadora estadounidense, Mari Carmen Aponte, "dejar de opinar sobre la realidad que vive El Salvador".

Le encanta a la izquierda censurar, coaccionar, sofocar críticas, tapar la corrupción... siempre con miedo a la luz, a la transparencia, a decir la verdad y no falsificar hechos.

Los manifestantes acusaron a Estados Unidos de entrometerse en los asuntos internos en Venezuela, pese a que es Venezuela la que se entromete en los asuntos internos de la mayoría de países del Hemisferio.

Esa intromisión se apoyó en los enormes ingresos petroleros que tuvo el chavismo hasta que la producción colapsó a causa del torpe manejo de su petroindustria (se calcula que ha descendido a la tercera parte de lo que fue) como también debido a la caída de los precios del crudo.

Es poco probable —y lo sabe la izquierda en este país— que el régimen de Maduro siga enviando petróleo gratis a Cuba y, además, manteniendo los movimientos radicales del Hemisferio, pues en estos momentos no tienen dinero ni para importar lo esencial para ellos mismos, comenzando por alimentos.

La aritmética no es materia

de opiniones sino de realidades

En cuanto a la embajadora Aponte, una aguda observadora de lo que se mueve, promete, amenaza e inquieta en este país, es natural que en más de una ocasión advierta sobre las consecuencias que pueden acarrear hechos o decisiones tanto de los poderes del Estado, como corregir malas interpretaciones de las políticas de su gobierno.

La embajadora Aponte ha venido desempeñando, además de lo que son sus funciones naturales, un doble papel: ser vocera en nuestro suelo de los intereses y las realidades de los Estados Unidos, como asimismo informar a su gobierno de lo que son los intereses y objetivos de los poderes públicos y de la población de El Salvador.

Ella, en todo momento, ha demostrado gran simpatía por los salvadoreños y su deseo de que se puedan mejorar las condiciones en que se desenvuelve nuestra vida.

Lo que demostró el evento del parque es la casi total ceguera de los oficialistas respecto a la situación que está llevando a la ruina a Venezuela, defendiendo a ultranza lo indefendible.

En esto no se debe olvidar que "la aritmética no es materia de opiniones", sino una ciencia que analiza y describe realidades que no se pueden alterar ni falsificar sin caer en absurdos. Todos los indicadores económicos comprueban que Venezuela está en la ruina, que la población sufre de toda clase de carestías y que el régimen tiene que echar mano de la violencia para reprimir las protestas populares contra Maduro.

Y no es recopilando millones de firmas que una dictadura puede salvarse de fuerzas en su contra.