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¿Es el pan una mercancía, por la que se debe pagar?

Todos los subsidios son una transferencia de bienes de unos a otros, pero con zánganos en el medio, los que parten y reparten se quedan con la mayor parte

El precio del pan y su disponibilidad --que haya pan cuando se busque-- es un problema de Estado en Egipto, donde los gobiernos lo fabrican y venden más barato, pero a un mayor costo que las panaderías privadas.

¿Quién paga por el pan? En la antigua y ahora despanchurrada Unión Soviética el pan era gratis por ser un símbolo del socialismo: si las masas claman por pan, como clamaban en los años previos a la Revolución Francesa, pues nada más lógico y noble que regalar el pan. A los pobres súbditos del comunismo les faltaba de todo y vivían en condiciones muy cercanas a los haitianos, pero pan sí conseguían sin problema.

Por ello cuando volvió de la Unión Soviético el líder histórico de los comunistas y asesino de Paracuellos, Santiago Carrillo, siempre en sus discursos hablaba del "pan" frente a auditorios cuya preocupación no era pan sino el automóvil o el apartamento que compraban.

Pero el pan sigue siendo problema en el Tercer Mundo debido sobre todo a las regimentaciones que se imponen a la agricultura que. por lo mismo. no logra abastecer de alimentos a la población, lo que obliga a importar granos y bienes como aceite de cocinar.

El pan, quisieran muchos, "no debe ser una mercancía sino un derecho" como lo dicen de la salud, pero para cultivar el grano, molerlo, procesarlo, transportarlo, hornearlo, colocarlo en estanterías, venderlo, etcétera, se requiere de muchas mercancías, de equipos complejos, de técnica, del trabajo de agricultores, transportistas, procesadores y muchísimas personas en las cadenas infinitas de producción, que necesitan salarios para vivir, que no van a hacerlo sin costo a menos que estén subsidiadas.

La gente honesta no necesita

esconderse por lo que hace…

Pero también alguien tiene que hacer el dinero para esos subsidios, lo que lleva al problema de Egipto: por lo general el Estado es ineficiente y con seguridad sale más barato comprar el pan a los panaderos independientes y distribuirlo, que poner en marcha un aparato burocrático que haga pan.

Esto nos lleva al problema de todos los subsidios, que son una transferencia de bienes de unos a otros pero con zánganos en el medio, los que parten y reparten se quedan con la mayor parte, pues por más vueltas que se dé al asunto, nunca se sabe a quién se está subsidiando ni cuáles son los costos de hacerlo.

Piénsese en el aparato de subsidio en que se ha convertido la Asamblea Legislativa de El Salvador.

Es rara la semana en que un diputado no tenga una nueva ocurrencia para subsidiar algo, para "ayudar": quieren subsidiar a los pasajeros de aviones, a los usurpadores de la vía férrea, a los que usan gas, a las familias con niños escolares regalándoles uniformes.

Pero en ese proceso de generosidad, casi sin límites, ellos son los primeros en subsidiar a sus parentelas, a sus amigatelas y a sus cheradas, nombrando asesores que nadie sabe quiénes son, cuánto ganan, cuáles son sus cualificaciones o si se trata más de un subsidio a las familias de los políticos que de otra cosa. Y mejor pagan multa antes que revelar una información a la que tienen derecho los que pagan por esa fiesta, que son todos los salvadoreños.

Quien tiene la conciencia tranquila no anda escondiéndose por lo que hace…