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El país fue a contratar firmas brasileñas cuestionadas

Después del atropello realizado a ENEL no habrá firmas del exterior que tengan interés de invertir en El Salvador, en el desarrollo de la geotermia u otras fuentes renovables

El símil de Churchill sobre el comunismo, de ser "un misterio envuelto en un enigma", se puede aplicar sin tachaduras al papel de la CEL con las contrataciones realizadas con firmas brasileñas y otras, que casi obligan a una conclusión: no saben lo que hacen, se han metido en la cama con empresas investigadas en Brasil por presunta corrupción, van de remiendo en remiendo y, a la postre, lo único tangible es el gran hoyo de El Chaparral.

Y el hoyo tiene un origen: que la obra fue abandonada y se debe recalcular todo, pero quién puede hacerlo y a qué costo es parte del misterio.

Lo que se ha averiguado también es que el costo original de la expansión de la central 5 de Noviembre no superaba (en enero de 2011) los $136.3 millones, $53 millones menos que los $189.3 millones por los que se suscribió el contrato 4749-S, el 29 de enero de 2013, con Queiroz Galvao y Andritz Hydro, durante el desgobierno de Funes.

Según han denunciado los que investigan el escándalo Petrobras, las empresas implicadas "aumentaban sin justificación los costos de los proyectos, lo que, de acuerdo con la información de medios brasileños, se repitió en varios países para lograr recursos que luego se desviaron al Partido de los Trabajadores (PT, en el gobierno) e incluso a la oposición".

Y los conectes se entienden: el régimen de Brasil halagaba a otros gobiernos, abría las puertas a sus empresas, éstas se las arreglaban para seducir a los potenciales clientes y, más tarde, repagaban al Partido de los Trabajadores sus gentilezas.

Los corruptos brasileños, se deduce, contaban con apadrinadores, más en países donde la gente se deja tentar con facilidad y sabe muy poco del asunto.

¿Quién vendrá a invertir aquí,

en el desarrollo de la geotermia?

Y así la CEL ha ido de tumbo en tumbo desde que Guillermo Sol salió de la presidencia cuando lo secuestraron, hasta la triste condición en que se encuentra hoy en día, con un desorden interno colosal, sin brújula, usada como caja chica oficialista, con hoyos y proyectos en semiabandono y los precios más altos de energía en la región, lo que explica una de las causas de lo mal que anda el país.

Bien hace la Fiscalía en haber iniciado una investigación sobre las últimas adjudicaciones, cada vez más caras y cada vez más inexplicables.

El suministro de electricidad confiable y a bajo costo es un factor esencial en el desarrollo económico, más cuando las exigencias de la población van en incremento y sólo se pueden satisfacer tecnificando y actualizando.

Y que la electricidad juega un papel vital lo demuestra en pequeño lo que sucede en cualquier actividad al fallar el sistema.

Pese al descenso económico que más y más sufre el país desde hace diez años, las necesidades energéticas tienden a crecer, pues los avances en tecnología obligan a un mayor consumo.

Lo grave en este caso es que, después del atropello realizado a ENEL, no habrá firmas del exterior que tengan interés de invertir en El Salvador en el desarrollo de la geotermia u otras fuentes renovables.