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Otro intento socialista francés fracasa estrepitosamente

El socialismo carga siempre con su derrota, mientras el capitalismo cuenta con éxitos económicos pero va aparejado con políticas no del todo comprensibles para muchos

Un recorte de casi cien billones de dólares en los presupuestos estatales de Francia anunció su nuevo primer ministro, Manuel Valls, para detener un desplome de la economía y en vista de fracaso de la fórmula socialista de "subir impuestos y gastar en lo social" con que Hollande estrenó su gobierno para terminar repudiado por los votantes.

Y similares esfuerzos aunque con menos claridad y contundencia viene anunciando el flamante primer ministro italiano Renzi, movido por la interminable crisis que afecta el país, la que se palpa por doquier: negocios que cierran, desempleo, deterioro de ciudades y monumentos, suciedad. Se teme que en cualquier momento se paralicen los transportes urbanos en Roma, mientras en Venecia un número de familias y empresas han tenido que vender el mármol de las fachadas de sus palacios.

No hace gracia "apretarse el cincho" y resignarse a una política de austeridad, a servicios públicos desmejorados, a cajas de pensiones en bancarrota, a rebajas de salarios. Nada de eso se cura aunque se empeora, con marchas en las calles y discursos incendiarios como los que en parte llevaron a la victoria de Hollande, que ha tenido que rectificar cambiando su gabinete.

El socialismo carga siempre con su derrota, mientras el capitalismo cuenta con éxitos económicos pero va aparejado con políticas no del todo comprensibles para mucha de la masa humana. Y en tal sentido fue un socialista francés, el presidente Mitterrand, quien tuvo la sabiduría de rectificar a tiempo y no hundirse en el desastre de sus primeras políticas de sensiblería social, lo que en su momento no entendió el duartismo, ni el actual régimen y hasta el momento, la dirigencia del partido oficial en este país.

El analista Guy Sorman expone este interminable vaivén de la política actual en un artículo del ABC de Madrid, que vale reproducir. Dice Sorman: "los socialistas dan vueltas en redondo en todas partes con su fórmula de Estado social y más impuestos. Pero esa izquierda neo-arcaica tampoco se plantea que sus antiguos elixires en botellas nuevas podrían perjudicar a la economía y que, a la larga, las clases medias serían sus principales víctimas.

De inmensas riquezas a no tener dinero para comprar comida

"En todo el mundo democrático, la izquierda socialista sigue siendo capaz de ganar unas elecciones, pero no propone en ninguna parte un proyecto de sociedad alternativo. Votar a la izquierda en nuestra época equivale a votar contra la sociedad tal y como es o a querer conservar unas ventajas adquiridas anteriormente; el voto de izquierdas ya no representa un deseo, ni un proyecto de sociedad mejor. Este hundimiento intelectual, político e ideológico de la izquierda, se debe, en primer lugar, a la adhesión general a la economía de mercado. Todos los intentos anticapitalistas de la izquierda, desde el socialismo "utópico" a principios del siglo XIX, hasta el socialismo llamado "científico" de Karl Marx, han fracasado lamentablemente.

"Ya ha quedado demostrado por la experiencia de todos los países, en todas las civilizaciones y en todas las épocas, que el capitalismo es sin duda el motor de la prosperidad: crea clases medias y una igualdad social sin precedentes históricos".

El socialismo "bolivariano" logró, en quince años, llevar a la bancarrota y las carestías al país con las mayores reservas energéticas del mundo, ahora sin divisas para importar alimentos…