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Un organismo rígido y cerrado para encarar el problema del agua

Los lugareños, los agricultores, la gente que usa el agua, los que emprenden proyectos saben más acerca de su particular lugar que funcionarios "en la capital"

El proyecto de ley de aguas, en estudio de la Asamblea, generará más problemas de los que pretende resolver, pues centralizar en una sola entidad todo lo relacionado con el uso, manejo y distribución del agua provoca cuellos de botella, innecesarias regulaciones, tardanzas en autorizar proyectos y distanciamiento entre lo que pasa en el país y lo que la autoridad piensa y hace.

Hay al respecto antecedentes que preocupan. En los muchos años que viene operando ANDA y por las muchas decisiones que se dejan en la esfera burocrática, poco se ha hecho para incrementar las reservas de agua. Cada año el nivel de los mantos freáticos disminuye, el agua necesita ahora mayor tratamiento para potabilizarla, se debe recoger agua de lugares cada vez más distantes de donde se consume y vemos, frente a nuestros ojos, como ríos, pozas, manantiales, ojos de agua y lagunetas se están secando.

Cada año el país es menos verde, las zonas boscosas se reducen, las carencias son mayores…

Y esto pese a que año con año recibimos una cantidad de lluvia que la mayoría de países en el mundo quisieran para sí. Llueve muchísimo, pero se retiene muy poco y al haber escasa vegetación y más laderas deforestadas, el agua corre arrasando con el mínimo suelo fértil, que va a parar al mar.

Mucho de lo esencial del tema está muy bien expuesto por Juan Marco Álvarez en su blog cuando dice:

"…el problema actual de la ley en términos de contraponerse al desarrollo económico del País es la fuerte concentración de responsabilidades en el ente regulador, y que se vislumbra que este sea el MARN. El problema real es la discrecionalidad que puede recaer en el MARN a la hora de tomar decisiones relacionadas con el agua. De hecho, el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales hoy día tiene la mala fama de haberse convertido en un fuerte obstáculo al desarrollo del País y tiene una agenda muy contraria al sector privado. En ese sentido, una de las debilidades del anteproyecto de ley que ha presentado el MARN a la Asamblea Legislativa es que limita la participación del sector privado, además de que no reconoce el potencial aporte del mismo para una gestión integrada del recurso hídrico".

Sabe más el loco de su terruño que el cuerdo del ajeno…

Limitar o vetar la participación de usuarios y productores por la carga de resentimiento social del régimen hace de lado la idea de que quienes manejen la problemática deben, en provecho de todos, sentarse a oír y a buscar soluciones prácticas y sensatas.

A menos que la problemática del agua se deje en manos de un ente autónomo, la estructura que se propone en la ley generaría tardanzas, papeleo y errores, además de prestarse al tráfico de influencias. Lo arbitrario es la nodriza del peculado.

Las grandes diferencias, enormes en muchos casos, de topografía, régimen de lluvias, aridez o fertilidad, pendientes o planicies, absorción, profundidad de mantos freáticos, hace que no haya ser humano ni organización humana que tenga la capacidad y los conocimientos para estar dictando, desde una oficina, lo que se debe y conviene hacer.

Los lugareños, los agricultores, la gente que usa el agua, los que emprenden proyectos saben más acerca de su particular lugar que funcionarios "en la capital". De allí la vital importancia de la consulta permanente, abierta y transparente.