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Ordena la Sala entregar informe de viajes de Funes

Los viajes de Funes, al igual que los que realizan muchísimos funcionarios, incluyendo directivos de la fracción progubernamental en la Legislatura, se dice que sólo en raras ocasiones fueron para cumplir compromisos nacionales  

La Sala de lo Constitucional ordenó a la Presidencia de la República  entregar información sobre el costo de los viajes de Funes y su mujer, que según incontables testimonios y decires fueron un derroche de dinero, todo pagado por Casa Presidencial. Y para sostener ese nunca antes visto tren de vida de un gobernante, se recurrió en gran medida a partidas de sobrantes de presupuestos de otras carteras del Estado.
 
 Funes llegó hasta los cincuenta años viviendo en una pequeña casa alquilada. Pero una vez designado candidato a la presidencia por el FMLN, de la noche a la mañana su forma de vida cambió radicalmente, recibiendo de entrada tres millones de dólares, dineros que hasta el momento no se sabe cuál fue su uso y destino y a cambio de qué se entregaron.

A ello se suma que también, casi de inmediato, Funes y su mujer se trasladaron a vivir a una gran residencia, sin que tampoco se sepa con seguridad quién pagaba el alquiler. Y allí comenzó una gran fiesta para la real pareja y sus cercanos allegados, que con frecuencia formaban parte de las comitivas en esos viajes.

 Esos viajes, según se dice y se espera establecer al cumplirse lo ordenado por la Sala, tenían lugar varias veces en un mes, viajadera insaciable que sentó costumbre entre los funcionarios de su régimen, a un gran costo para la Nación.

Los viajes de Funes, al igual que los que realizan muchísimos funcionarios, incluyendo directivos de la fracción progubernamental en la Legislatura, se dice que sólo en raras ocasiones fueron para cumplir compromisos nacionales o en función pública, digamos a reuniones de alto nivel de jefes de gobierno.

Para numerosos diputados, ministros y funcionarios públicos, incluyendo sus parentelas y amigatelas, se viaja más por diversión que en cumplimiento de misiones específicas, ya que es rara la vez que rindan informes de lo realizado o de los beneficios que esos traslados acarrean al país. Nunca se sabe de lo que se haya aportado en lo político, respecto a relaciones con otros países o en atraer nueva inversión productiva. Y tampoco la directiva de la Asamblea cuestiona a los diputados, o a funcionarios estatales, sobre los viajes o solicita que se rindan informes.

A esto se debe agregar otro hecho: que al viajar y viajar continuamente, tanto Funes como los funcionarios abandonaban y abandonan sus responsabilidades, creando huecos en el quehacer estatal, lapsos de parcial parálisis en la marcha de los asuntos públicos.
 

¿Hubo transferencias al exterior
durante el régimen de Funes? 

 Hay precisas disposiciones que investigan y sancionan cuando dineros públicos no son usados en lo permitido y lícito, sino que se desvían a otros usos, se trate de montar aparatosas oficinas y contar con caravanas de seguidores, o pasarla enfiestado.  Que no se apliquen, es otra cosa, lo que puede denominarse la conjura de los aprovechados. Y esto es lo que puede desmadejarse examinando las cantidades y usos que hizo Funes y la mujer de los recursos asignados a Casa Presidencial, incluyendo “refuerzos” para que mejor fuera la gran fiesta.

 La Sala, la sección de Probidad de la Corte Suprema o la misma Fiscalía General de la República pueden solicitar al FBI y al Departamento del Tesoro que investigue e informe si hubo transferencias ilícitas de dineros estatales a otros países durante el funesto régimen.