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ONU: enorme caserón que cobija buenos y malos

La visita del Secretario de las Naciones Unidas, por desgracia, puede tener los mismos efectos en este pequeño país, que tuvo el espaldarazo que Jimmy Carter dio a Chávez

Con enormes atascos fue recibido el Secretario General de las Naciones Unidas, que por esas grandes casualidades llega en medio de una campaña electoral en la que los comunistas amenazan tomar el control de la Legislatura.

Y nada más oportuno para los rojos que la única entidad internacional que no los descalifica ni señala los daños que están causando a la economía, a la inversión, a la coexistencia entre sectores, al manejo honesto de recursos, a la paz interna y al orden de leyes, venga y les lave la cara con su sola presencia.

Las Naciones Unidas, un ente enorme donde conviven toda clase de tendencias y grupos, permanentemente se menea entre Ariel y Calibán, entre los buenos y los malos; así se integran organismos que en teoría velan por los derechos humanos pero que incluyen a regímenes que los pisotean.

Tal es la naturaleza de un organismo que se montó después de la Segunda Guerra Mundial y que, por la realidad política de entonces tuvo que formarse con lo que había, dejando fuera únicamente a las potencias vencidas, primordialmente a Alemania, Italia y Japón.

Y la Unión Soviética, que era entonces un enorme campo de concentración con un genocida a la cabeza, José Stalin, no podía quedar fuera, al igual que ahora no quedan fuera los déspotas de Kenya, de Zimbabwe, de Cuba ni Assad de Siria. Ese es el mundo y hay que aceptarlo...

Y por ser ese el mundo y tener necesidad de los votos de países que van directo a una dictadura, de regímenes aliados con el narcotráfico y de despotismos de todo color y tamaño, el Secretario General se presta para venir a darle unas palmaditas en las espaldas a quienes están arruinando a un país que iba camino de integrarse al Segundo Mundo, con una economía vibrante que había logrado resarcir, en gran parte, la destrucción perpetrada durante una guerra de doce años.

Es posible en Hispanoamérica restablecer libertades y cordura

Entre las manifestaciones que han tenido lugar en Francia, a raíz de la masacre del Charlie Hebdo, hubo una muy importante: una multitud reclamaba que así como los franceses reaccionaron por la paz y la convivencia debería también el mundo luchar por Nigeria, donde decenas de miles de personas están siendo perseguidas y asesinadas por yihadistas musulmanes que buscan imponer su credo a sangre y fuego.

Y junto a Nigeria hay otros pueblos igualmente victimizados, principalmente Somalia por el Boko Haram. Y gran parte de esas atrocidades se sostiene con dinero de Irán y de principados del Golfo Pérsico que creen que alimentando al cocodrilo podrán librarse de la amenaza...

Pero África y el Medio Oriente son una cosa y América otra, pues en este Hemisferio y a pesar de chavistas, de la Kirchner, de Correa y de la chilena, hay un basamento de tradiciones y de fe en la libertad que debe defenderse y puede defenderse.

La visita del Secretario de las Naciones Unidas, por desgracia, puede tener los mismos efectos en este pequeño país, que tuvo el espaldarazo que Jimmy Carter dio a Chávez.

La convivencia internacional sólo puede asentarse sobre principios morales y libertades esenciales. Y ese debe ser el mensaje a un gobierno que va por el camino errado y que, en el proceso, está empobreciendo y amordazando a su país.