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Ofrecen computadoras sin tener quiénes enseñen a usarlas

Hace unas décadas, cuando no había computadoras, la gente salía de la escuela mejor educada y más responsable que ahora, con el agregado de que tenían conciencia moral y cívica, lo que hoy falta

El candidato rojo fue el de la gran pensada: dotar a cada uno de los estudiantes del país con una computadoras, lo que representaría un gasto de varios cientos de millones de dólares que ni Maduro ni el ALBA ni las FARC ni los obispos suecos van a regalar, más porque a lo descabellado del ofrecimiento se agrega la imposibilidad logística de poner en práctica un programa semejante.

Pues ¿de dónde saldrán los instructores? ¿Quiénes van a entrenarlos? ¿Dónde se van a instalar los equipos en escuelas en las que los techos, paredes, puertas y seguridad son deficientes? ¿Cómo van a costearse los servicios de Internet cuando actualmente no hay dinero para las pocas escuelas con salones de computación?

Las computadoras no son solución a las deficiencias escolares, comenzando por lo que se dice de ellas: si las alimentas con simplezas, ellas descargan simplezas.

Lo importante en la educación son los contenidos y la capacidad de los escolares, niños y jóvenes, para pensar bien, estar informados y ser responsables. Un buen maestro hace más con un pizarrón, que malos maestros con los equipos más avanzados del mundo.

Computadoras, a juzgar por las quejas de las comunidades escolares, directores, maestros y padres de familia, no son la principal prioridad, e inclusive ni se mencionan con frecuencia. Lo que más alarma en estos momentos a maestros y alumnos no es tanto la falta de computadoras, cuanto las depredaciones, las amenazas y la violencia de las pandillas que, en algunos casos, ha obligado al cierre de escuelas.

El reclutamiento forzado de niños por las pandillas, las extorsiones a maestros y los robos en los centros escolares perjudica mucho más a los estudiantes que la falta de computadoras, que si entregan a las escuelas un lunes, al siguiente sábado habrán sido robadas o empeñadas.

Sin computadoras la enseñanza

en el país era mucho mejor

La realidad triste es que hace unas décadas, cuando no había computadoras, la gente salía de la escuela mejor educada y más responsable que ahora, con el agregado de que tenían conciencia moral y cívica, lo que hoy falta.

Y sin computadoras, las lecturas al alcance de los escolares eran de muchísima mayor calidad que lo que ahora están los jóvenes obligados a leer, como son esas biografías noveladas de guerrilleras y versiones torcidas de lo que ha sido la historia de El Salvador.

Y eso era así porque la misión de maestros y centros educativos no era lavarle el cerebro a los educandos y fomentar el odio de clases, sino instruirlos, enseñarles cosas útiles para su vida y su futuro como trabajadores.

Y la más contundente prueba del fracaso de los nuevos enfoques no sólo es que alguien que apenas logra expresarse sea candidato, sino también el mismo fenómeno de las pandillas, que se nutren de la ignorancia, de la amoralidad prevaleciente en la vida pública y del desprecio a los niños y jóvenes de El Salvador, a quienes se les roba su futuro.