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Nunca se silenciaron aquí ni sensatez ni patriotismo

Las libertades que se atesoran y que se van socavando por el actuar de un régimen incapaz, son el fruto de la sensatez y la valentía cívica de muchos salvadoreños, no de la agresión roja

Nunca en El Salvador dejó de haber gente que luche por sus ideas, que denuncie abusos, que ponga a debate los grandes temas públicos, que no se deje amordazar ni intimidar, en algunos casos a costa de sus propias vidas, como los cuatro columnistas de EL DIARIO DE HOY asesinados por la guerrilla.

Cuatro mártires de la libertad: Gabriel Payés, Rafael Hasbún, Francisco Peccorini, Edgard Chacón, como más tarde lo fue Antonio Rodríguez Porth, cuyo asesino anda suelto.

Que a Dios gracias en el país se superó el totalitarismo que imperaba antes del "conflicto" lo dice en un artículo Juan Valiente quien, por su juventud y buena fe, da crédito a la propaganda que desde hace décadas divulgan los rojos: que hasta finalizar la guerra, no se podía hablar, que sufríamos de una censura casi absoluta, que la población estaba sometida.

Pero en comparación con lo que se vive actualmente, cautivo como está el país de un régimen sin rumbo, plagado de corrupción, "fueron mejores aquellos tiempos" y muy superiores sus gobernantes, que al dejar el poder vivieron el mismo estilo de vida que tuvieron antes.

Totalitarios son Corea del Norte y Cuba, pero ni Nicaragua ni Bolivia, hoy en día, ni muchísimo menos El Salvador de antes, pueden catalogarse como tales.

Nuestras libertades no son obra de la violencia ni del fanatismo

Aquí hubo una medida de autocracia, pero que nunca pudo ni amordazar ni impedir la existencia de partidos de oposición, de crítica, de señalamientos, ni impedir el debate de las grandes cuestiones nacionales.

Y allí están las páginas de este Diario para comprobarlo, periódico que en una época fue el único que publicaba una página editorial y que asimismo sufrió varios ataques dinamiteros a sus instalaciones.

Uno de los grandes logros de este Diario fue racionalizar la discusión, superar los personalismos y los "argumentos ad hominem" que intentan desacreditar las ideas desacreditando a sus autores, como sucede hoy con los ataques del Ejecutivo y de los diputados de izquierda a las gremiales y a la oposición.

Inclusive en los peores años de la dictadura martinista se criticó y se debatió mucho de lo que agitaba la opinión de la gente, lo que llevó a varios cierres de este periódico y al destierro de su director.

Hasta que aparecieron las primeras bandas terroristas, la izquierda radical publicaba pasquines como la infame "opinión estudiantil", que insultaba a diestro y siniestro en el lenguaje más bajo imaginable, como ahora hacen grupos de igual perversidad con blogs y "páginas" anónimas divulgadas por la Internet. A esto se sumaron "El Independiente", "La Crónica" y la radio YSAX.

Pero no sólo la política era tema de discusión, sino lo principal del quehacer del gobierno y de las medidas y hechos relacionados con la situación económica y social del país. Los rojos, por su lado, montaban marchas casi todas las tardes, emporcando paredes, bloqueando el tránsito y perjudicando el normal desenvolvimiento del comercio, hasta terminar destruyendo lo que de bueno, tranquilo y grato tenía el San Salvador de antes, ruina de la que no ha podido recuperarse.

Las libertades que se atesoran y que se han ido socavando por el actuar de un régimen incapaz, son el fruto de la sensatez y la valentía cívica de muchos salvadoreños, no de la agresión roja de esos años. Revisen los hechos…