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Nuevas trabas a las farmacias para ofrecer servicios a la gente

Es mucho más fácil para la mayoría de personas ir a una farmacia, que ponerse en cola en una clínica estatal

En lo atañero a la salud de personas, comunidades y familias, mientras más opciones válidas haya para cuidarla, mejor será para la gente, como de igual manera mientras más oportunidades tengan niños y jóvenes para educarse, mejor será para el país.

Los médicos, enfermeras y trabajadores de salud debidamente formados, son el remedio contra charlatanes, sobadores, brujos y comadronas.

Es lícito que las farmacias contraten médicos para que den consulta a sus clientelas, como es usual en muchos países y en los Estados Unidos. Los médicos atienden dolencia menores, descubren problemas que pueden ser graves, aconsejan y dan seguimiento a las dolencias, alertan de posibles epidemias y amenazas a una comunidad.

La prohibición de contar con médicos en las farmacias, con dedicatoria como es característica de los rojos, fue puesta en marcha por la Dirección Nacional de Medicamentos pero invalidada por una sentencia de la Corte Suprema de Justicia.

Pues ahora el Consejo Superior de Salud Pública dice que va a inspeccionar las farmacias y los consultorios y que aprobará o desaprobará de acuerdo con lo que encuentre, pero sin fijar plazos ni emitir un reglamento al respecto, lo que deja las autorizaciones en el limbo de lo subjetivo.

Pero el punto de partida debe ser una comparación de las condiciones en que operan los consultorios y clínicas públicas, digamos los del Hospital Rosales o el San Juan de Dios de Santa Ana, y lo que van a ofrecer las farmacias privadas, comparación en que lo público, lo que sostiene el sistema, sale muy mal parado.

Una de las importantes ventajas de las clínicas o consultorios en las farmacias es el tiempo que un paciente emplea en una consulta, versus las largas colas y esperas en los consultorios públicos. Sindicalistas han denunciado que en el Rosales los pacientes tienen que esperar hasta una semana para poder contar con camas y ser ingresados por diversas dolencias.

A esto se agrega una realidad muy importante: los centros, clínicas y hospitales del sistema público son pocos, a diferencia de las muchas farmacias que pueden ofrecer esos servicios, además de disponer de estacionamientos y vigilancia para proteger a sus clientes. Es mucho más fácil para la mayoría de personas ir a una farmacia, que ponerse en cola en una clínica estatal.

Compárese el desorden "público" Con las facilidades de lo privado

El tiempo es muy valioso, lo más valioso en la vida de un ser humano. En estos momentos en que tramitar gestiones en ministerios y oficinas públicas, además de los enormes atascos causados por el gigantesco cuello de botella que es el Sitramss, gran parte del día del ciudadano común se pierde de manera innecesaria y absurda, por lo que contar con facilidades para una consulta medida es de gran importancia para la gente, un alivio en lo que es el mal crónico de las "eternas esperas y los eternos atascos" que pesan sobre la población.

La resolución de la Corte es clara, por lo que lo dispuesto por los de Salud –seguir estorbando un servicio necesario por aquello de seguir estorbando— viene a impedir que se haga pronta y debida justicia. Y si se trata de proteger a la población, toda clínica y consultorio debe cumplir iguales exigencias.