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Si no nos dan el dinero, le damos fuego a la casa...

El remedio, señores del gobierno, no es caerle encima a las pensiones pues también se acabarían el dinero en poco tiempo, sino cortar gastos radicalmente.    

En su sofoco para caerle encima a los ahorros de los trabajadores, los comunistas ni miden sus palabras ni se dan cuenta del efecto que éstas pueden tener sobre la inversión, la economía y las de por sí muy pobres perspectivas de desarrollo.

El nuevo petate del muerto es que si no los dejan disponer de los ahorros de las pensiones como ellos quieren, “peligra la dolarización”. Peligra porque al quitarse de encima ese molesto candado, ellos piensan seguir en su fiesta imprimiendo el dinero que les haga falta.

La apocalítica amenaza no tiene lógica, pues si con lo que ya se tomaron no salieron de nada, no les servirá por mucho rato lo demás...

Al ponerse a imprimir dinero no sólo se cargarían los ahorros de los trabajadores, sino también lo que tienen los depositantes de los bancos, las cuentas que allí guarden personas y sociedades y hasta los pistillos que más de alguna precavida señora ha metido en el colchón de la cama.

La imprudencia de mencionarlo es descomunal, pues propaga negativas señales al país entero y al mundo: “El Salvador corre riesgo de dejar de ser un país con al menos seguridad monetaria, ya que la seguridad en todo lo demás es más que precaria”.

Amenazan con darle fuego a la casa si no les dan más dinero para seguir en la fiesta.

En una ocasión, Funes (el de la vida lujosísima con dineros de desconocido origen) y cuando vivía en casa alquilada, dijo en su programa de criticador, o desinformador, que un banco estaba en problemas, lo que era falso pero que causó una corrida (depositantes retirando sus ahorros) y por poco quiebra la institución.

 La amenaza equivale a decirle al país y al mundo: “Prepárense porque vamos por la ruta de Venezuela”, país que en estos momentos sufre la mayor inflación monetaria del mundo, inflación que día a día reduce los salarios de cada venezolano. Los sandinistas (otros comunistas) se fueron por el mismo camino hasta que un dólar llegó a costar doscientos millones de córdobas.
 

Con mala administración
cualquier negocio sucumbe

 El remedio, señores del gobierno, no es caerle encima a las pensiones pues también se acabarían el dinero en poco tiempo, sino cortar gastos radicalmente. Y una de esas enormidades son los cuarenta mil “empleos” creados de la noche a la mañana.

Y tan importante como cortar gastos a profundidad (sólo considérese lo que se  quiere recetar de aumento en gastos de representación los funcionarios electorales) es contratar buenos administradores a lo largo y a ancho de las entidades públicas, pues los que ahora manejan los presupuestos duplican el gasto a causa de sus limitadas capacidades.

Los más florecientes negocios sucumben si, como ejemplo, el joven que los hereda comienza a gastar sin medida, hace caso omiso de los consejos que le dan, no se ocupa de seguir los pasos de quienes le antecedieron, como ocurre ahora con  los que están en el poder: no le hacen caso a  nadie y descalifican las advertencias como son los pronunciamientos y la críticas de los tanques de pensamiento como FUSADES e instituciones internacionales.

Y a ello se suma su negativa a entenderse con las fuerzas de trabajo.