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Ningún progreso habrá sin concertar las fuerzas vivas

Cada día que pasa sin que el régimen defina un curso hacia el futuro, reduce la posibilidad de detener el grave deterioro en la confianza pública y en la inversión

Las reuniones entre el régimen y los productores, o con cualquier sector nacional, han sido hasta la fecha encuentros donde una parte pontifica "desparramando sabiduría eterna" y el resto apenas logra exponer, con el agravante de que muy poco de lo que dicen se toma en cuenta.

Hay que trabajar para lograr una importantísima diferencia: de que el gobierno del país, como corresponde a todo gobierno, aprenda a comunicarse con los ciudadanos, que respete la opinión pública, que acepte evaluaciones y críticas y que reconozca sus propias limitaciones en cuanto a "saberlo todo, conocerlo todo, poderlo todo".

De igual importancia es que enfrente la realidad del descalabro económico y de una violencia que hace mucho rato está llevando al país a la barbarie.

En ningún Estado que funcione, la delincuencia se toma por la fuerza poblados enteros, a consecuencia de lo cual la gente esté cada vez más presionada para sobrevivir las extorsiones, amenazas, asesinatos, toques de queda y depredaciones, que están convirtiéndose en el acontecer cotidiano de barriadas y pequeños poblados.

El gobierno apenas cumple con su más importante cometido, que es proteger a la población de los criminales.

En muchos sentidos estamos cayendo en lo que fue el Oeste Salvaje, "The Wild West", de los primeros tiempos de Estados Unidos y lo fueron el Mediterráneo y el Caribe cuando estaban a merced de la piratería.

Sin contar con recursos naturales importantes y endeudados al extremo, el país tiene dos caminos: el primero, continuar en el curso trazado hasta hoy de alentar los odios de clase, insultar a la gente de trabajo, saquear y tolerar la corrupción, lo que puede, a corto plazo, generar hambrunas, o, el camino deseable, la buena alternativa, es concertar con los productores y reactivar la economía.

Y un factor clave es reducir drásticamente el gasto público.

Construir Patria es tarea de todos en una nación

Ante la perspectiva de que el futuro gobierno esté en manos del partido comunista, los mercados han ya enviado señales de desasosiego y pesimismo: la calificadora de riesgo FITCH ve improbable que se pueda fomentar la inversión y reactivar la economía bajo un régimen de extrema izquierda, lo que no ocurrirá si se reconoce el triunfo de ARENA.

Neutralizar esa actitud va a requerir de importantes rectificaciones de parte del partido oficial, que se traduzcan en hechos más que en palabras. Y una de las señales decisivas será la composición del gabinete de gobierno y de lo que se perciba serán los lineamientos básicos respecto a política económica, tratados de libre comercio, política fiscal y seguridad jurídica.

Cada día que pasa sin que el régimen defina un curso hacia el futuro, reduce la posibilidad de detener el grave deterioro en la confianza pública y en la inversión lo que, a su vez , es decisivo para que se recupere el empleo y no se provoque una calamidad general que lleve a protestas como las que están ocurriendo en Venezuela.

Construir Patria es una tarea ingente que requiere del esfuerzo, los aportes y las ideas de los sectores claves en lo económico y social, pero en mayor medida de aquellos que tienen en sus manos la producción de bienes y servicios, los que alimentan, albergan, cuidan y curan a los salvadoreños. Comida no caerá del firmamento, como en la historia bíblica del maná. Y sin comida habrá hambre…