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Nadie piensa seriamente en derrocar a Maduro

Maduro puede dormir tranquilo pues muy pocos estarán pensando en fraguar un golpe antes de que la fruta de madura pase a podrida y se caiga ella sola del árbol. Es cosa de un poco más de tiempo...

Maduro, el déspota venezolano, calificó de "golpista" al expresidente español Felipe González después de que este anunciara su intención de ir a Caracas a defender a Leopoldo López, al alcalde Antonio Ledezma y a otros opositores encarcelados, frente a los tribunales y ante la opinión pública mundial.

Maduro echa mano del usual recurso comunista de descalificar a sus adversarios para, según sus esquemas, desacreditar los argumentos y acciones que ellos emprendan o expongan. Si fulano es "un vendido" lo que diga no vale nada pues está contaminado de ese pecado, a menos, desde luego, de que se trate de diputados o políticos que reciben dinero para cambiar de bando.

En este último caso la "compraventa" se convierte en una especie de virtud, una epifanía, una revelación de la "verdadera verdad" al que trafica con sus posturas. A ellos se descubre lo que las amadas masas populares demandan de quienes se presentan como sus campeones y defensores.

Pero Maduro puede dormir tranquilo pues muy pocos estarán pensando en fraguar un golpe antes de que la fruta de madura pase a podrida y se caiga ella sola del árbol. Es cosa de un poco más de tiempo...

Sería un grave error bajarse a Maduro antes de que Venezuela se descomponga al punto de que las cosas sucedan por sí solas, echarlo como por desgracia sucedió al derrocar los militares argentinos a Juan Domingo Perón cuando todavía el país no se había acabado sus ahorros y pasaba aún por una falsa prosperidad.

Después del golpe, en 1955, Argentina sufrió las consecuencias del desgobierno y los despilfarros de Perón, cayendo en crisis. Y las masas de incautos asociaron el aparente bienestar con Perón y sus políticas populistas y las penurias con sus opositores políticos. De allí que ese mito de Perón, como fabricante de milagros, perdure hasta el día de hoy con la Kirchner, peronista y exesposa del montonero, Néstor, que perteneció a la misma banda que asesinó al general Aramburu, el que encabezó el golpe contra don Juan Domingo.

Por un lado claman por comida, por el otro, les abundan millones

Los exabruptos de Maduro, sus insultos a todos los que buscan mediar en la situación, sus desplantes frente a las medidas que han venido adoptando los Estados Unidos, incluyendo identificar a los miembros del régimen venezolano involucrados con el narcotráfico, son producto del susto de ver que la mano invisible escribe sobre el muro como en el banquete del rey babilonio Baltazar.

Al día siguiente de las festividades de Baltazar, los medos y los persas invadieron Babilonia, derrocaron a la dinastía semita y, presuntamente, mandaron al otro mundo a Baltazar y a toda su corte...

El otro mundo en estos tiempos son las cárceles donde los estadounidenses encierran a los capos del narcotráfico, indistintamente de las dignidades que antes hayan desempeñado en Venezuela u otros países.

Como dijo el cardenal hondureño monseñor Maradiaga, el socialismo del Siglo XXI es el capitalismo de unos pocos ladrones que medran con los bienes y patrimonio de los pueblos donde se imponen. Y a esa clase opulenta venezolana se le conoce muy bien, desde Maduro y Diosdado pasando por las hijas de Chávez, sus parentelas y los generales y funcionarios que se han convertido en multimillonarios y se encuentran luego en Andorra, depositando sus dineritos.