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Un mundo donde o se es rojo o se es "vendido"

La opinión pública demanda saber de dónde Reyes sacó el dinero para las compras de los terrenos, si gana un salario que es imposible estirar

El más usual insulto de los comunistas contra quienes no comparten sus fanatismos e ideas es llamarle "vendido", acusarlo de traficar con su conciencia, su pluma, sus palabras, sus posturas y su imagen.

Esto nos recuerda cuando en una conferencia pronunciada en San Salvador por el politólogo peruano Eudocio Ravines, alguien gritó "vendido". De inmediato, Ravines le preguntó si había visto el cheque y le razonó que si fuera vendido no viviría en la condición modesta en la que se encontraba.

"Pero --prosiguió-- digamos que soy un vendido, que soy un puerco, que acepto dinero por decir lo que digo, pero por lo mismo le pregunto ¿en qué invalida mis argumentos el que sea o no sea vendido…?".

Reyes, el diputado presidente, acusó a un reportero de escribir lo que publicó sobre sus cuestionadas compras de terrenos, porque "le pagaban" y además le pagaban "un salario miserable…".

A Reyes lo blindó la Asamblea de ser investigado, gracias a los votos de diputados que las malas lenguas dicen que son afines al "hombre del maletín negro".

En todo caso, ¿qué cambia los hallazgos que resultaron de que un reportero averiguara lo que pasaba y escribiera al respecto?

La opinión pública demanda saber de dónde Reyes sacó el dinero para las compras de los terrenos, si gana un salario que es imposible estirar.

La maniobra de "vendido" es suponer que al insultar a alguien, denigrarlo, al mismo tiempo se invalidan sus argumentos, se anula lo que dice. Al descalificar al adversario piensan que con ello invalidan lo que afirma.

Pero eso no tiene sentido en la lógica, una ciencia en la que tampoco creen los comunistas, que en cambio se presentan como dialécticos, no como lógicos. Y la dialéctica es el arte de las sinvergüenzadas, de decir ahora que algo es verde y negarlo mañana.

Es claro que si ser "vendido" es abominable, comprar conciencias no queda mejor parado, a menos, obviamente, que se trate de comprar diputados, un comercio que se justifica pretendiendo que el comprado se rescató de estar al servicio de "la derecha" o de otros intereses contrarios a los de "el pueblo". Y como los rojos se presentan como la encarnación pura de "el pueblo", lo que normalmente se califica como traición o villanía se transforma en una redención, en purificar almas que deambulaban por senderos errados. Y esas almas votan sin desviarse un milímetro de la línea roja.

No hay debate cuando una parte

se proclama dueña de la verdad

Con lo de "vendido", el análisis de problemas, el debate público se vuelve imposible, pues cuando faltan argumentos o las cifras desmienten lo que se dice, en vez de aceptar el error o construir con otros una solución, simplemente se rechaza lo del contrario y se le cubre de insultos: es la derecha, son los recalcitrantes, son los que se oponen a las reivindicaciones populares, los que se niegan a reconocer que el futuro está en el chavismo y el castrismo.

Y eso aunque en Venezuela estén racionando alimentos y en Cuba los pobladores estén más pobres y oprimidos que los reclusos de un campo de concentración.

Inclusive rechazan datos y evaluaciones de entidades independientes, de lo que sale a luz al recoger información objetiva.

Por eso es que pese a que todos los indicadores económicos de instituciones internacionales que comprueban que El Salvador se está deteriorando, está hundiéndose en una crisis, el régimen dice que todo va maravillosamente maravilloso…