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Muchas maniobras, un fin: los ahorros de los trabajadores

Cuando lleguen a viejos van a encontrarse no sólo con que no tendrán pensión, sino además, que ellos y sus hijos deberán pagar las deudas contraídas por los comunistas

El “plan Cáceres” del gobierno es muy fácil de comprender: el grupo en el poder no cesa en  sus intentos para disponer de los ahorros de los trabajadores para su fiesta. Y para alegar que “se ha consultado con todos los sectores”, el viernes de la semana pasada tuvieron un conversatorio con representantes de sindicatos, entre los cuales estaban grupos manipulados por la oligarquía comunista.

El colmo es lo aseverado por funcionarios que dirigieron el encuentro, de que las AFP están mal administradas, pese a ser entidades vigiladas y supervisadas por el mismo Estado salvadoreño. Y eso lo dicen representantes de un grupo gobernante que da todas las señales de no poder administrar ni siquiera sus propios gastos, al extremo de que, sin haber terminado el año, se han quedado sin dinero.

¡Y en manos de esos grandes administradores, los comunistas, es que quedarían los ahorros de gran parte de los trabajadores salvadoreños!
 
Las AFP en El Salvador se rigen no sólo por las leyes salvadoreñas, sino también por normas y regulaciones internacionales, incluyendo lo que ganan por administrar y cuidar los ahorros confiados a ellas. Y hasta que se dio el intento de acabar con el esquema y forzar a los trabajadores a entregar sus ahorros a los fondos generales de la nación, todo iba bien.

La reunión no analizó desempeños, no planteó alternativas, no discutió algún tema, sino que se dedicó a insultar a las AFP.

No habrá pensiones, pero sí deudas por pagar 

El golpe que se detuvo hace más de diez años habría colocado los ahorros en una situación peor que la del INPEP, por lo que para salvar el esquema se forzó a las AFP a “invertir” más de la mitad de los ahorros en certificados de deuda estatales, pero recibiendo intereses bajos, lo cual la Corte Suprema ya declaró que es inconstitucional.

Y ahora quieren disponer más de esos fondos.

Las AFP administran y custodian con eficiencia y plena honestidad los ahorros de los trabajadores y han conseguido acumular más de ocho mil millones de dólares, de los que dan cuenta inmediata a cada ahorrante y además les permiten hacer retiros para cubrir emergencias.

Pero los comunistas, que han despilfarrado las contribuciones que hacen los trabajadores al Seguro “Social” y a lo que queda del INPEP, tienen el descaro de afirmar que con ellos manejando esos ahorros, el bienestar de los trabajadores en su vejez estará mejor garantizado.

O como dice la fábula, quiere que sean los tacuacines los que cuiden el gallinero y respondan por la integridad física de las gallinas.

Los trabajadores y toda persona que ahorra para su retiro no deben caer en la trampa de “dialogar”, ser parte de grupos de “consulta”, asistir a reuniones, etcétera, porque todas esas son maniobras para decir, a corto plazo, que el asunto está discutido, que la mayoría “apoya la reforma” y que, por conveniencia para todos los salvadoreños, y con el fin de “garantizar una pensión universal”, el saqueo de las pensiones procede, como lo calificaron dirigentes sindicales.

Y cuando lleguen a viejos van a encontrarse no sólo con que no tendrán pensión, sino además que ellos y sus hijos deberán  pagar las deudas contraídas por los comunistas.