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Mientras no haya claridad se suspende el Fomilenio

Lo que se espera, esperamos todos, de la segunda fase de Fomilenio, es que lleguen al poder personas sensatas, con experiencias y abocadas a servir a la gente, no servirse de la gente y de los presupuestos

Es fácil concluir que en realidad la firma del Fomilenio II ha quedado en suspenso mientras no se defina el próximo gobierno salvadoreño. Y los motivos son lógicos: no van los Estados Unidos, como ningún inversionista, a meter dinero en un país que caiga en manos de sus enemigos o de fanáticos.

La idea tras Fomilenio es contribuir al desarrollo económico de El Salvador, incluyendo además el fortalecimiento de sus instituciones, del orden de leyes y de la Democracia. Es lo que no ha sucedido en los últimos años y a partir de la administración Saca: la inversión se ha frenado, la violencia incrementado, las leyes y las instituciones pisoteadas, el pueblo afectado en su nivel de vida y en las posibilidades de sostenerse por sí mismo.

A las truculencias del actual régimen, a que el partido en el poder se toma por asalto las plazas metiendo a sus parentelas, a ocurrencias como la del candidato rojo de poner café en la leche de niños se suman los despilfarros, la corrupción y los desenfrenados endeudamientos.

No extraña que hayamos caído como país en todos los índices de seguridad, de inversión, de transparencia.

El propósito de construir una carretera, de comunicar comunidades entre sí, es facilitar el intercambio, poner al alcance de pueblo y caseríos otros mercados.

Se dice, lo que es muy lógico, que la calidad de vida, por modesta que sea, de personas y comunidades, está en relación directa con su proximidad a carreteras de buen nivel. Si la Longitudinal del Norte no rindió los frutos esperados no fue por una falla del programa, sino porque el país cayó en manos de un régimen incapaz, que no puede administrar sus recursos fuera de caerles encima en provecho de los gobernantes.

Lo que se espera, esperamos todos, de la segunda fase de Fomilenio, es que lleguen al poder personas sensatas, con experiencias y abocadas a servir a la gente, no servirse de la gente y de los presupuestos.

Es obvio que las carreteras se sincronizan con los tiempos que se viven; ninguna comunidad puede mantenerse aislada en lo económico, lo social, en sus costumbres, en su ingreso, cuando hay caminos y carreteras que facilitan a sus pobladores moverse, vender, intercambiar.

Y la mejor muestra de ello es la cantidad de personas que viven en pueblos y ciudades alrededor de San Salvador, pero que trabajan en la capital. Y al trabajar y estar en cotidiano contacto con lo nuevo, con "la modernidad", siempre aportan frescas actitudes a sus hogares y vecindarios.

El camino necesita movimiento y mucho mantenimiento

Las carreteras, como es obvio, necesitan movimiento y mantenimiento. En la del Norte el movimiento es bajo porque el movimiento del país se ha ralentizado y además hay mediocre mantenimiento. Y no puede esperarse otra cosa con la chulada de régimen y de partido político que está en el poder.

Sólo considérese el desmadre causado por el Sitramss, que el país tiene que tragarse porque el régimen, nulo en obras de valor, quiere dejar "obra".

Y obra está dejando. Contemplen, estimados lectores, el estado de las vías alternas para el tráfico.

Dios mediante estas desgracias se superen y puedan los salvadoreños reconstruir el país y reemprender la marcha de progreso que llevaba, pues inclusive pudo reponerse de la destrucción perpetrada por la guerrilla.