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A mayor eficiencia laboral más prosperidad habrá

El Día del Trabajo debe ser la ocasión para reforzar la armonía y el entendimiento entre todos los que trabajan en un país: empresarios, obreros, profesionales, inversionistas y empleados públicos

El trabajo organizado y fructífero es resultado de la iniciativa, de las buenas leyes, del orden, la seguridad y la convivencia pacífica de la gente. Los pueblos que apoyan a sus productores, que respetan la propiedad, que premian la eficiencia y operan bajo una economía de mercado, son los más prósperos y felices. Por el contrario, el empleo falta donde hay desorden, se echa a unos contra otros y se persigue el éxito y la capacidad.

Al celebrar el "Día del Trabajo" este uno de mayo, los salvadoreños debemos pensar en lo que es el trabajo, en cómo volverlo más productivo y los mecanismos que tenemos a nuestro alcance para generar más y mejor empleo en nuestro país.

También tenemos que reconocer que éstos son procesos que toman tiempo, que no podemos esperar que, por milagro y de la noche a la mañana, haya abundancia de empleo, y que los ingresos de la gente van a mejorar sin que haya, asimismo, una elevación en la productividad general.

Trabajadores, es de vital importancia reconocerlo, somos todos los que nos involucramos en producir bienes y servicios. Trabajador es el mecánico, como lo es el músico, el banquero, el pediatra y el director de una empresa. Se trabaja con las manos pero igual elaborando ideas, imaginando proyectos nuevos. Einstein trabajaba pensando.

El rendimiento de grupos de trabajadores, de fábricas y de una nación, depende en altísimo grado de las herramientas, los conocimientos, la experiencia y la inventiva de que se disponga. El labrador hace muy poco con sus manos pero mejora su rendimiento al contar con un arado de bueyes y multiplica enormemente su productividad si dispone de un tractor.

Pero arado de bueyes y tractor se tienen cuando alguien invierte en adquirirlos, como la costurera que al comprar una máquina de coser eléctrica incrementa el número y la calidad de las prendas que elabora. De allí la gran importancia que tiene el ahorro (la fuente de las inversiones) pero también la seguridad jurídica que lo estimula y protege.

La armonía y el entendimiento

son base de la prosperidad

La mayoría de personas desconoce que de los ingresos que obtienen los negocios, más del setenta por ciento se destina al pago de salarios y a la adquisición de materias primas. Lo que queda va a ganancias (el pago por el riesgo de tener una empresa), a los gastos de operación y mantenimiento, al ahorro y futuras inversiones.

La regla es que el empresario recibe por sus esfuerzos (mantener el empleo en sus empresas, producir y crecer) aproximadamente la mitad de la propina que se le deja al mesero que nos atiende en un restaurante. Y hablando de meseros y cantineros, hay que cuidarse de no caer en la mentalidad que tienen algunos de ellos, que ven a los productores divertirse pero no les ven cuando están trabajando.

El Día del Trabajo debe ser la ocasión para reforzar la armonía y el entendimiento entre todos los que trabajan en un país: empresarios, obreros, profesionales, inversionistas y empleados públicos.

Hay que rechazar los llamados a la violencia y a la discordia y la lucha de clases, como debe condenarse el tráfico de promesas e ilusiones vacías de los agitadores profesionales, que pintan paraísos inalcanzables pero que al hacerse del poder se enriquecen y se transforman en verdugos de sus semejantes.