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Más cortinas de humo para encubrir los fracasos

El público no acaba de explicarse cómo, con los enormes ingresos fiscales que tiene el gobierno, a lo que se suman préstamos millonarios, ni hay obra ni logran cubrir servicios esenciales

El Tribunal Tercero de Sentencia admitió la demanda de Ana Vilma de Escobar contra el Secretario de Transparencia por los delitos de calumnia y difamación en vista de señalamientos que él habría formulado contra la diputada, los cuales se suman a una serie de ataques contra la legisladora que van desde querer desaforarla y humillarla en la Asamblea hasta que ese y otros funcionarios se dediquen a hablar de ella a sus espaldas.
  
Y así seguirán acusaciones y decires contra la legisladora, pues es una manera de echar humo sobre el descalabro económico que se sufre, la corrupción, el desastre de los servicios de salud, el deterioro de las escuelas y, en primer lugar, la violencia...

Es tan raro que haya personas del mundo del trabajo a quienes puedan acusar de lo que sea, que cuando encuentran a uno a quien puedan colocar en la picota, se trate de Jorge Nieto o de la señora de Escobar, de inmediato inician los interminables acosos y señalamientos. Pero son cortinas de humo con las que se busca desviar la atención de los inexplicables pero muy visibles y descomunales enriquecimientos de funcionarios.

Rebuscar casos ya prescritos, escarbar en cementerios de pasados gobiernos, volver una y otra vez “apaleando al mismo burro muerto” como dicen los sajones, no es más que una manera de desviar la atención de problemas muy actuales y muy dañinos para la Nación.

Y esos casos abundan, como las cuestionadas fortunas de diputados y exdiputados, los gastos de viaje y el número de salidas de funcionarios (información que se viene negando pese a una resolución del Instituto de Acceso a la Información Pública, IAIP), los actos bajo investigación de la Fiscalía que condujeron al gran hoyo de El Chaparral y el cuestionado arreglo y pago multimillonario a una firma constructora, las contrataciones hechas a firmas brasileñas que ahora están enjuiciadas por corrupción.

Si de corrupción se trata, sobran casos que no se investigan

El público no acaba de explicarse cómo, con los enormes ingresos fiscales que tiene el gobierno, a los que se suman préstamos millonarios, no hay obra ni logran cubrir servicios esenciales, al extremo que preparan leyes para disponer de los ahorros de los trabajadores para, según afirman, pagar pensiones pendientes del ISSS y del INPEP, como si esos ahorros fueran “dinero público”, fondos nacionales, billetes caídos del azul del cielo.

Y la manera de tapar esos escándalos, como el hecho de que un paciente con hemofilia tuvo que recurrir a la Corte Suprema para que le den tratamiento en el Rosales, es volver una y otra vez a echar lodo sobre sectores, gremiales, opositores y críticos.

Si de corrupción se trata, sobran casos de visibles enriquecimientos como de abusos de poder al usurpar cargos públicos, que no se investigan.